Ante el aumento en el precio de los productos agrícolas, académico recomendó realizar una política de austeridad financiera familiar
Claudia Espinoza
La inflación en la ciudad de Puebla se ubicó en 3.6% anual, por debajo del promedio nacional, que fue de 3.7% con base en el último reporte del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), una disminución del 0.10% durante la primera quincena de marzo y respecto a la segunda quincena de febrero.
El catedrático investigador de la Facultad de Economía de la UPAEP, Marco Gutiérrez, indicó que ha habido un encarecimiento en el precio de los productos.
“Hay un aumento en los precios de los alimentos, hay aumento en los costos, subieron los precios en los productos de la canasta básica, pan, tortilla, leche, huevo, tomate, cebolla, todos los productos agrícolas”, explicó.
Sin embargo, el Inegi reportó en este periodo baja en productos como el chayote, con un -9.17%; cebolla, con un -6.04%; nopales, con un -5.58%.
Los productos que subieron de precio fueron el tomate verde, con un 10.45% limón, con un 9.02% y la carne de res, con un 1.53%.
En el ámbito nacional, la entidad poblana se ubicó en el lugar número 18 en cuanto a su nivel de inflación, ubicándose por debajo del promedio en el país, que fue de un 3.67 por ciento, informó en Instituto.
Juan Carlos Domínguez Vergara, académico del Departamento de Ciencias Sociales de la IBERO Puebla, comentó que ante estos cambios es necesario realizar una política de austeridad financiera familiar.
De inicio, la planificación es fundamental y básica para tener un año de manera tranquila.
“Es una costumbre que debe ser cada vez más visible en las familias”, afirmó el experto, pues en esto se contemplan los gastos, ingresos y deudas para generar un plan económico para solventar los gastos venideros sin exprimir la cartera o las tarjetas.
Otro consejo fundamental es que los gastos no excedan los ingresos mensuales y la capacidad de liquidez de los usuarios.
En enero, es un buen momento para depurar los gastos innecesarios como suscripciones a streaming que no se usan, excesos en alimentos chatarra o bebidas, entre otros aspectos que no son necesidades, sino lujos, explicó.


