Texto: Jesús Peña / Fotos: Agencia Enfoque
Dos meses cerrada, dos meses de “trabajos”, de levantar adoquín y apilarlo… ¿y todo para qué? El comercio de la 8 Poniente, entre 9 y 11 Norte, se vio afectado, más de lo que por sí le hizo la pandemia. Hubo una buena noticia: se reabre la circulación… para un campo que parece haber sido minado, con una alcantarilla sin registro, que apenas tapa una tabla y cuatro adoquines encima (para que no se vuele).
El resto de la piedra está acumulada en la calle, estorbando el paso y “coleccionando” basura. El aspecto da pena para una zona que es parte del Centro Histórico de Puebla. Ni hablar de los recursos que se perdieron.
¿Cuándo se volverán a colocar los adoquines? La mejor respuesta sería: “Que lo haga el que venga, porque estaremos vigilando que lo haga”. Total, la actual administración municipal perdió en las urnas y –con ello– el poco interés para resolver problemas de la ciudad. Al fin, que ya se van, ¿qué más da dejar la casa tirada?



