Diana López Silva y Karla Cejudo
Por la contingencia sanitaria por la COVID-19, el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia del Estado de Puebla (DIF) organizó un festejo virtual alusivo al Día Nacional de las Personas Adultas Mayores, en el que las y los abuelitos disfrutaron de presentaciones musicales, rifas y presenciaron testimonios de vida.
El acto, organizado por la Unidad de Asistencia Social y Salud y conducido por la periodista Ulvia Barranco, se llevó a cabo con el fin de que esta fecha fuera recordada por las personas de la tercera edad.
Como parte del programa, ese incluyeron presentaciones artísticas, de instructores y usuarios del centro gerontológico, así como felicitaciones vía remota a los adultos mayores por parte de la actriz Patricia Reyes Espíndola y el cantante Carlos Cuevas.
Uno de los testimonios de vida fue del señor José Juan Herrera, quien a través de la Casa del Abue recibió una prótesis de pierna elaborada por jóvenes especialistas que colaboran en el centro gerontológico, mismos que continúan apoyándole con terapia de rehabilitación.
ADULTO MAYOR Y PANDEMIA
En el marco de esta conmemoración, es importante reflexionar acerca del impacto de la pandemia en la esperanza de vida y las condiciones de envejecimiento en México. Tan sólo en Puebla, se estima que 37 de cada 100 adultos mayores mueren por contagio de COVID-19.
Mercedes Paola Dehesa Isidoro, médica geriatra de la Facultad de Medicina de la UPAEP, destacó que para 2050 se espera que la población mundial adulta mayor de 60 años llegue a los 2 mil millones de personas; “el último corte que se hizo a nivel mundial fue en 2015 con un registro de 900 millones de adultos mayores, de acuerdo con información de la Organización de las Naciones Unidas”. “Comparando un antes y un después de este virus, se observó que el aumento de muertes fue de cinco veces más”, precisó.
Indicó que en los países con grandes concentraciones de personas, sobre todo de adultos mayores, como China y Estados Unidos, 80% de los fallecidos eran mayores de 60 años.
En el caso de México, señaló que el acceso a la atención médica fue muy difícil para los adultos mayores, tanto para el tratamiento como para la atención sanitaria.
Respecto al número de personas contagiadas a nivel nacional, 358 mil 285 son adultos mayores de entre 60 y 74 años de edad; 114 mil 47, de 75 a 89 años; y 9 mil 7, de más de 90.
Comentó que 63% de decesos fueron personas mayores de 60 años, 60% hombres y 40% mujeres; la media de edad de personas fallecidas fue de 63 años.
“Todas las personas corren el riesgo de contraer el virus del COVID-19, pero las personas adultas mayores tienen una mayor posibilidad de enfermar gravemente, porque en ellas existen cambios anatómicos y fisiológicos propios de la edad, aunado a las comorbilidades”.
Con base en el corte al 22 de agosto pasado, en Puebla se han registrado 102 mil 543 casos de coronavirus, de los cuales 8 mil 347 son personas con edades entre 61 y 70 años, y 5 mil 935, personas mayores de 71 años.
Resaltó que las defunciones en Puebla hasta el 22 de agosto eran 13 mil 496; de esa cifra, 5 mil 315 eran personas mayores de 60 años; “se puede decir que 37 de cada 100 adultos mayores llegan a morir en Puebla por contagio de COVID-19.
BIENESTAR ECONÓMICO
La investigadora Dehesa Isidoro mencionó que la pandemia por coronavirus ha provocado una reducción en el bienestar económico de la población en general, pero que afecta más en los adultos mayores. A nivel mundial, se estima un impacto de 66% en la población geriátrica mundial, de la cual 50% vive en países con ingresos bajos y medianos; más aún, 43% trabaja en sectores de riesgo medio alto y alto.
Alertó que, cuando los adultos mayores pierden su empleo, su fuente de ingresos depende de donaciones de terceros –familiares o conocidos–, pensiones o jubilaciones, y transferencias del gobierno, como la Pensión para el Bienestar de los Adultos Mayores, que resulta insuficiente para sufragar sus gastos, ya que son 129 mil millones de pesos dirigidos a 8 millones de adultos mayores mexicanos.
SERVICIOS DE SALUD
Mercedes Paola Dehesa comentó que la política nacional de vacunación contra la COVID-19 se enfocó en primera instancia en atender a los cuerpos médicos de primera línea y en segundo lugar a los adultos mayores, con el fin de disminuir 80% la mortalidad nacional al cubrir 20% de la población total.
Sin embargo, la especialista advirtió que la pandemia ha evidenciado la fragilidad del sistema nacional de salud y se observa que muchas personas tuvieron que asumir gastos médicos por cuenta propia, debido a la falta de accesibilidad a los hospitales, y muchos se quedaron sin atención básica.
ESPERANZA DE VIDA
Para Miguel Calderón Chelius, coordinador del Observatorio de Salarios de la IBERO Puebla, la COVID-19 podría tener impacto en la esperanza de vida y condiciones de envejecimiento.
Destacó que la natalidad se desaceleró: “los niños siguen siendo la base, pero menos que hace una década”.
“El envejecimiento tendrá impactos en el diseño urbano y las estrategias integrales de salud, mismas que tendrán que comenzar a virar hacia el cuidado de la tercera edad por encima de la maternidad”, sentenció.
Guadalupe Chávez Ortiz, directora del Departamento de Ciencias de la Salud de la IBERO Puebla, señaló que el número de adultos mayores en el mundo se está triplicando.
Explicó que la pirámide poblacional se ha invertido en dos décadas, ya que en 2020, “en México, 10.4% de la población es adulta mayor; es decir, hay 15.4 millones de personas de la tercera edad, cifra que se duplicará en 30 años”.
Comentó que influyen factores como el aumento de la esperanza de vida, ya que para 2030, las mujeres podrán vivir hasta 81 años y los hombres, 78. De igual manera, la natalidad ha disminuido: “Actualmente, las parejas tienen uno o dos hijos, cuando en los años 70 se concebían alrededor de seis”.
MALTRATO EN ASILOS
Chávez Ortiz aseveró que México “no tiene la estructura para atender asilos en las mejores condiciones”. De acuerdo con datos del Inegi, hay 819 casas de reposo en el país, de las cuales 85% son privadas a costos muy elevados que no todos pueden pagar.
Mencionó que la Ley de los Derechos de las Personas Adultas Mayores establece el acceso a una vida con calidad, entornos seguros y decorosos, libres y sin violencia; sin embargo, la realidad es distinta.
En México, cerca de 22 mil personas viven en asilos; de éstas, seis de cada 10 son mujeres.
La estancia en centros privados asciende hasta los 35 mil pesos mensuales, donde los residentes no están exentos de maltrato”.
“Uno de cada seis adultos mayores vivió algún tipo de abuso en sus entornos comunitarios; los asilos no están exentos de ello. Tres de cada seis trabajadores de casas de reposo admiten haber infligido malos tratos a los huéspedes”, señaló la investigadora.
Para los especialistas, todas las personas deben prepararse para su propia vejez a nivel físico, económico y emocional.
En el sector gubernamental, destacaron que México debe fortalecer su sistema de salud para atender a los adultos mayores. Mientras que, en el sector social, resaltaron la urgencia de ver la vejez como una preocupación comunitaria y no como un problema, para trabajar juntos en formas de mejorar la vida de las personas mayores.
Víctimas de violencia física y emocional
Con abandono emocional y económico lidian los adultos mayores en Puebla, a causa de una sociedad que los discrimina y minimiza.
De acuerdo con el Observatorio Nacional Ciudadano, los abusos a los que este grupo poblacional está expuesto se deben, entre otros elementos, a la falta de seguridad económica, a la dependencia a familiares y a condiciones sociales poco favorables, ya que, como consecuencia de su ciclo de vida natural, la población adulta lidia no sólo con enfermedades propias de la vejez, sino con una sociedad que la invisibiliza.
Es por esto que, durante la pandemia, este sector de la población fue de los más afectados y se dieron a conocer casos sobre su situación vulnerable.
SE DUPLICAN DENUNCIAS
De enero a mayo de este año el DIF Municipal recibió 13 denuncias ciudadanas sobre posibles casos de maltrato contra adultos mayores, casi el doble de reportes recibidos de enero a mayo del año pasado, cuando se recibieron siete.
En los primeros cinco meses de este año, hubo 15 posibles víctimas, de las cuales ocho fueron hombres y siete mujeres.
47% (siete) tenía entre 70 y 79 años; 27% (cuatro) entre 60 y 69 años; 20% (tres) entre 80 y 89 años y sólo uno más de 90.
El abuso físico y psicológico fueron los tipos de maltrato con más casos reportados, seguido del abuso físico y tres incidentes con abuso solamente físico.
Respecto a las acciones del DIF municipal, en cinco casos dio atención médica y psicológica, en cinco se hizo visita domiciliaria para verificar el reporte y en tres se abrió una carpeta de investigación ante la Fiscalía General del Estado (FGE).
VIOLENCIA FAMILIAR
De acuerdo con una solicitud de acceso a la información, la Secretaría de Salud informó que 22 adultos mayores llegaron a hospitales por lesiones generadas por algún miembro de la familia durante el 2020.
Las lesiones fueron provocadas por varios agentes, como objetos contundentes o punzocortantes (seis casos), o puños y piernas de los agresores (cinco casos).
VISIBILIZA PROBLEMAS
Guadalupe Chávez, directora del Departamento de Ciencias de la Salud de la IBERO Puebla, comentó que los adultos mayores pueden ser víctimas de distintos tipos de violencia.
Si bien las agresiones físicas son las más evidentes, hay adultos mayores que sufren negligencia por parte de sus familiares en materia de atención de sus necesidades, tanto físicas como afectivas.
En el caso de la violencia emocional, el abandono y la negligencia son los más comunes.


Víctimas de violencia física y emocional