Cuando el salario mínimo y los ingresos promedio no cubren los costos básicos, el trabajador se ve obligado a fragmentar su tiempo y su energía, explica académico
Claudia Espinoza
En Puebla, más del 30 % de la población ocupada combina dos o más empleos para cubrir necesidades básicas.
El fenómeno del pluriempleo se ha convertido en una estrategia de supervivencia ante el encarecimiento de alimentos, vivienda y transporte.
Según el Inegi, el 36.4 % de los poblanos vive en pobreza laboral, lo que significa que sus ingresos no alcanzan para adquirir la canasta alimentaria.
La mayoría de quienes enfrentan esta situación son jóvenes que alternan trabajos formales con actividades informales o emprendimientos digitales para compensar la falta de ingresos suficientes.
El ingreso promedio en el estado ronda los 9 mil pesos mensuales, mientras que los gastos en alimentación, vivienda y transporte consumen más del 70 % de ese monto. En marzo pasado, los precios de alimentos y servicios aumentaron casi un 1 %, una de las tasas más altas del país.
En este contexto, el pluriempleo se extiende como una respuesta inmediata, aunque con consecuencias personales y sociales: jornadas más largas, menor tiempo familiar y desgaste físico y emocional.
Entre 2020 y 2026, la pobreza laboral en Puebla creció de 38 a 42 %, y el pluriempleo de 25 a 31 %.
El mapa de riesgo elaborado para 2030 muestra que municipios como Puebla capital, San Martín Texmelucan, Izúcar de Matamoros y Tehuacán concentran los mayores niveles de vulnerabilidad.
En contraste, San Andrés Cholula, Zacatlán y Cuautlancingo presentan condiciones más favorables.
Para el economista laboral José Luis Hernández, investigador de la UNAM, el pluriempleo refleja una fractura estructural del mercado laboral.
“La gente no tiene muchos trabajos por ambición, sino por necesidad. Cuando el salario mínimo y los ingresos promedio no cubren los costos básicos, el trabajador se ve obligado a fragmentar su tiempo y su energía”, explica.
El especialista advierte que la precarización laboral no solo afecta el bolsillo, sino también la estructura familiar y comunitaria.
“El pluriempleo es el síntoma visible de una economía que no garantiza estabilidad. La solución pasa por fortalecer la seguridad social, mejorar salarios y promover empleos dignos que permitan vivir con un solo ingreso”, comenta.


