Abarrotados, así lucieron el Paseo Bravo y las calles del Centro Histórico este sábado, un día después de que se diera a conocer que Puebla cambiará a color naranja en el semáforo de alerta Covid-19.
Los vendedores ambulantes, la mayoría portando cubrebocas, aprovecharon la gran afluencia para colocarse en el parque ubicado en la Calle Constitución de 1917.
La marea de gente, desde bebés, hasta adultos mayores, llegó a las calles del primer cuadro de la ciudad, donde los ciudadanos aprovecharon para hacer compras y otros para degustar alimentos en los restaurantes de Los Portales.
La única que no acudió fue Susana Distancia, pues no se observó que los negocios de ropa y otros artículos, respetaran el distanciamiento social ni el aforo de 30 por ciento permitido por las autoridades de salud.








