Mariana Flores y Karla Cejudo
“No se puede permitir en nuestro país la normalización de la violencia en nuestra sociedad; hay que pararla”, afirmó ayer el gobernador de Puebla, Miguel Barbosa Huerta.
Indicó que las agresiones perpetradas el sábado en el estadio Corregidora deben llevar al país a reflexión y que las autoridades trabajen en prevención de la violencia.
Aseguró que, para evitar en Puebla esos escenarios, se endurecerán los protocolos de seguridad para el ingreso de los aficionados a los estadios Cuahutémoc y Hermanos Serdán, así como las sanciones a actos violentos dentro de espacios deportivos.
Adelantó que convocará a una reunión entre los concesionarios del estado, así como con la directiva del Club Puebla, y el ayuntamiento capitalino, a fin de establecer protocolos en coordinación para garantizar la seguridad de los asistentes.
A su vez, el edil de Puebla, Eduardo Rivera Pérez, informó que se analiza la regulación en venta de alcohol y la posibilidad de pedir identificación a los asistentes al estadio sede de La Franja.
Recalcó que unos 200 elementos de policía municipal y estatal, con apoyo de la Guardia Nacional, han vigilado los partidos en la Angelópolis.
Los espacios deportivos, indicó deben estar libres de violencia y motivar la convivencia.


