El INEGI estima que 9.5% de los niños y adolescentes poblanos se dedican a las actividades del hogar, incluso algunas riesgosas para ellos
Claudia Espinoza
Puebla es la sexta entidad en el país con mayor número de menores de 17 años trabajando –según una encuesta nacional en la materia del Inegi–, con 17.9% de la totalidad de niños y adolescentes, porcentaje que tuvo un descenso en comparación con 2019 que fue de 18.3%.
Los estados que tienen los porcentajes con mayor ocupación de infantes son Guerrero con 24.5%, Chiapas con 20.8%, Nayarit con 19.1%, Oaxaca con 18.5% y Michoacán con 18.0% de su población menor de edad.
En contraste, las entidades con la proporción más baja son Baja California con 6.5%, Coahuila con 6.4% y Ciudad de México con 4.0%.
Con base en la Encuesta Nacional de Trabajo Infantil del Inegi, los menores que trabajan pueden hacer desde ocupaciones no permitidas en la producción de bienes y servicios destinados al mercado, o laborar en actividades peligrosas, que representan una tasa de 9.8 en la entidad, es decir, la mayor parte de los menores trabajadores.
En los quehaceres domésticos realizados bajo condiciones inadecuadas, Puebla figura con 9.5% del total de menores, por lo que está en quinto lugar.
En 2022, mencionó el Inegi, 3.7 millones de niños se involucraron en trabajo infantil. Lo anterior se traduce en 13.1% de la población de 5 a 17 años.
COMPOSICIÓN
La población infantil en situación de trabajo se divide de la siguiente manera: 1.8 millones (6.4 %) de niñas, niños y adolescentes realizan alguna ocupación no permitida, 318 mil combinan la ocupación no permitida y los quehaceres domésticos en condiciones inadecuadas y 1.6 millones (5.6 %) realizan sólo quehaceres domésticos.
En ese sentido, la docente y especialista en psicología de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (Upaep), Dulce María Pérez Torres, comentó que el trabajo infantil puede ir desde cuidar a los hermanos menores, hasta lavar y planchar ropa, los cuales se consideran tipos de violencia.
Dijo que en los menores de edad de 14 años, el tiempo que deben destinar a la actividad es de por lo menos 6 horas con hasta 20 minutos de descanso, pero no es así y muchos lo hacen en condiciones poco adecuadas.
Datos de la UNICEF en el 2019 indican que este tipo de trabajo, de situación, afecta a los niños, y adolescentes sin importar su condición social.
Agregó que la violencia y la explotación inicia en la familia y es el punto más importante de observancia del fenómeno; al principio, se les asignan quehaceres domésticos que no son propios de la edad, pero no se ve porque se normaliza.
“La madre se justifica diciendo que es madre sola, que tiene que ir a trabajar y no hay quien cuide a los hermanitos, ahí está uno de los problemas”, expresó la especialista.


