Guadalupe Juárez
La pandemia por COVID-19 afectó más a las mujeres que a los hombres en el terreno laboral.

Lo anterior, de acuerdo con datos de la Secretaría de Trabajo y Previsión Social (STPS), que refleja lo adverso del panorama para las mujeres trabajadoras durante la propagación del virus.
El Instituto de Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) abre todavía más el panorama. En el primer trimestre del año en curso, ocho de cada 10 eventos de pérdida o abandono de negocio propio, las propietarias eran mujeres y todas eran madres de familia: tenían al menos un hijo.
Los casos de este año son tres veces más que los registrados de mujeres emprendedoras que perdieron su negocio en los primeros tres meses de 2018 y 2017.
La situación es aún más complicada, porque se desconoce la situación de las mujeres que trabajan en la informalidad, 68.4% de las personas que laboran en Puebla.
De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo, la pandemia agudizó la problemática en la división sexual del trabajo, que además obstaculiza la participación de las mujeres en el mercado laboral, debido a que son ellas las que históricamente se encargan del cuidado no remunerado de las personas dependientes en sus familias.
Según ONU Mujeres, la propagación de COVID-19 y la sobrecarga de los sistemas de salud, suponen un incremento en la carga de atención en el hogar asumida por ellas, ya que en promedio destinaban 39 horas semanales de trabajo no remunerado, el triple de horas que aportaban los hombres.
Dicha carga se incrementa con el cierre de escuelas y guarderías, ya que resuelven el cuidado de niños, niñas y adolescentes, además de las actividades de limpieza en el hogar.

Estas condiciones y los roles de género obligan a que las mujeres pierdan su trabajo o se vean obligadas a dejarlo, para destinar su tiempo en tareas domésticas, de crianza y educación, afirma el Observatorio de Innovación Educativa, del Tecnológico de Monterrey.
Oscuro panorama para emprendedoras
La pérdida de empleos con seguridad social y de negocios emprendidos por mujeres golpea toda la cadena de trabajo, consumo y economía.
Primero, en México, de cada 100 mujeres que solicitan un préstamo para invetir en su empresa, 99 saldan la deuda, reporta el Inegi.
Luego, las emprendedoras destinan en promedio 70% de sus ganancias a su familia y comunidad, mientras que los hombres dedican a eso entre 30% y 40%, de acuerdo con la Asociación Mexicana de Mujeres Jefas de Empresas. Y 28 de cada 100 hogares en México tienen una mujer como jefa de familia.
El Banco Mundial revela que 70% de las Pymes que son propiedad de mujeres en México no consiguen servicios en instituciones financieras para satisfacer sus necesidades.
Piden 300 mil millones de dólares al año en créditos, pero no se los dan.


