De enero a junio, el sueldo promedio percibido en el país fue de 622.85 pesos; en la entidad poblana, de 491.26
Claudia Espinoza
Durante el primer semestre de 2025, Puebla reportó un salario promedio diario de 491.26 pesos, según datos del Sistema de Información Estadística Laboral (SIEL) de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), con base en registros del IMSS.
Esta cifra lo ubica por debajo del promedio nacional, que fue de 622.85 pesos, y refleja una posición intermedia-baja en el ranking de las 32 entidades federativas.
Al cierre del primer trimestre, se registraron 665 mil 592 empleos formales ante el IMSS en la entidad, de los cuales 258 mil 627 corresponden a mujeres y 406 mil 905 a hombres. No se registraron personas no binarias.
La mayoría de los trabajadores afiliados en Puebla perciben entre dos y tres salarios mínimos diarios; es decir, entre 557.60 y 836.40 pesos. Este rango concentra el 45 % de los registros, con 299 mil 516 trabajadores en esa categoría.
Con base en los datos oficiales, Puebla cuenta con una base industrial relevante, especialmente en el sector automotriz, pero enfrenta desafíos estructurales, como alta informalidad laboral, concentración de empleos en sectores de baja remuneración y desigualdad salarial.
Alejandro Toriz, investigador en economía laboral de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), señala que el comportamiento salarial en Puebla refleja una estructura productiva limitada en su capacidad para generar empleos bien remunerados.
“La entidad muestra una dependencia excesiva de sectores tradicionales, como manufactura y comercio, donde el margen de productividad es bajo y las posibilidades de mejora salarial están restringidas por dinámicas de subcontratación y alta rotación”, indicó.
Advirtió que la informalidad es el principal obstáculo para una mejora estructural en los ingresos laborales.
“Más de la mitad de los trabajadores no tiene acceso a seguridad social, lo que perpetúa un modelo económico precario y limita la acumulación de capital humano.
La informalidad no sólo afecta la estabilidad del ingreso, sino también la calidad del empleo y las posibilidades de ascenso social”, explicó.
Subrayó que la política salarial debe estar acompañada por una reorientación industrial.
“Si bien el aumento del salario mínimo ha mejorado ciertos indicadores, necesitamos políticas públicas que estimulen sectores con mayor valor agregado y capacidad de innovación”, concluyó.


