IN MEMORIAM
Era el 28 de enero de 1979, el primer pontífice no italiano desde 1523 viajó a México, el país que bautizaría como “siempre fiel”.
Su nombre era Karol Józef Wojtyla, polaco, pero fue mejor conocido como Juan Pablo II.
Puebla lo recibiría con las carreteras y sus históricas calles atiborradas, para ver a quien después sería conocido como el papa peregrino.
En el Seminario Palafoxiano ofició misa e inauguró los trabajos de la III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, en cuyo discurso llamó al clero a ser: maestros de la verdad, constructores de unidad y defensores de la dignidad.
Han pasado 42 años y sus palabras, desde Puebla, siguen retumbado fuerte y claro en la Iglesia.
Juan Pablo II murió en 2005, en 2011 lo beatificó Benedicto XVI y en 2014 fue canonizado por el actual papa Francisco.






