Levantarse de madrugada y hacer el viaje, incluso desde Cuetzalan, valió la pena para los devotos que ayer, tras horas de camino y fila, vieron de cerca la reliquia de su santo preferido.
El obispo auxiliar Francisco Javier Martínez Castillo recibió en la Catedral de Puebla el trozo de hueso de un brazo del patrono de las causas imposibles.
A nombre de los feligreses poblanos, rogó al apóstol de Jesús de Nazaret paz y fin a la violencia.
La afluencia de visitantes hizo que la Arquidiócesis de Puebla abriera el horario de visita: hoy, de 8 de la mañana a 8 de la noche y mañana de las 8 al mediodía.


