Convivencia es la materia que la pandemia impide aprender a párvulos, niños y adolescentes, fundamental para el desarrollo de la personalidad. Andrea Blanca, psicoterapeuta para niños y adolescentes así lo expone.

El tercer faltante generado por el confinamiento para evitar contagio de coronavirus es indispensable: alimentación. Los niños en familias con solvencia para tener comida tienden al exceso y los que lograban nutrición en desayunos escolares de cooperativas o víveres proporcionados por programas de gobierno se van a dormir con hambre.
La falta de contacto con sus pares, compañeros, les impide aprender y desarrollar habilidades de interacción, que tienen que ver con la formación de la personalidad.
Contrarrestar estas situaciones requiere la intervención y el monitoreo constante de tutores y familiares, asienta la especialista.
Actividades al aire libre, deportes donde se pueda respetar la sana distancia, danza, aprendizaje de música sirven para oxigenar mejor, incentivar la creatividad y ejercitar el cuerpo.
Recomienda Blanca fijar y mantener horarios para evitar otros problemas como falta de sueño.
Visitas a museos, presenciales o virtuales, literatura en libros o en lecturas nutren de nuevas experiencias a los pequeños, agrega.
“Los pequeños entienden lo que se les dice en forma literal; interpretar la realidad y adecuarse al mundo es un desafío”, asegura.
Advierte, además, que el cambio drástico de ánimo, el bajo rendimiento académico, el rechazo de juegos que antes gustaban y “rabietas” son llamados de alerta para los padres, no sólo para buscar apoyo psicológico sino ayuda de salud física.


