La Casa Blanca presentó este viernes una nueva propuesta a los republicanos de su plan de infraestructuras, una versión en la que reduce el gasto previsto de 2.25 billones de dólares hasta 1.7 billones de dólares, y accede a cambiar varias de esas inversiones para lograr el apoyo de la oposición.
Con esta contraoferta, Biden accede a reducir el montante inicialmente previsto pero la vocera presidencial, Jen Psaki, aseguró que también se mantiene «firme» en su empeño de invertir en áreas que considera «vitales» para la reconstrucción de infraestructuras e industrias claves para el futuro y para hacer que el país sea más productivo y «más competitivo con China».
Psaki explicó que la propuesta reduce los fondos en algunas infraestructuras tradicionales -como carreteras, puentes y otros proyectos- para acercarse a las cifras que pedían los republicanos.
Y también están dispuestos a cambiar el destino de algunas inversiones destinadas a la investigación y el desarrollo en la industria manufacturera y las pequeñas empresas para centrarlas en dos propuestas legislativas que ya hay sobre la mesa relativas a la formación en materia tecnológica, como inteligencia artificial y semiconductores.
La portavoz de Biden aseguró que todos los cambios que ha propuesto la Casa Blanca buscan encontrar esos puntos en común que permitan la aprobación del plan.
El planteamiento de Biden fue financiar este ambicioso plan de infraestructuras con una subida de impuestos, particularmente del impuesto de sociedades (empresas), una tasa que inicialmente debía subir del 21 al 28 por ciento. El gobierno también esperaba lograr limitar las maniobras de evasión fiscal.
La profunda renovación de las infraestructuras de EU, tales como las carreteras y autopistas, es un asunto pendiente desde hace muchos años en el país, y ya la intentó abordar sin éxito el expresidente Donald Trump. (La Crónica de Hoy)


