El reclamo y la indignación global por el asesinato del afroamericano George Floyd, el pasado 25 de mayo a manos de un oficial de Minneapolis que lo asfixió, aún no ha pasado cuando un policía de Atlanta ultimó a Rayshard Brooks, de 27 años, quien estaba alcoholizado.
El joven estaba dormido afuera de un restaurante, cuando agentes llegaron, trataron de someterlo, él se opuso, le dispararon dos veces descargas eléctricas y al no caer uno de los uniformados accionó su arma de fuego.
Murió en el hospital.
Este sábado hubo protestas en Hollywood para pedir un alto a la brutalidad policiaca. El lema “Black Lives Matters” (Las vidas negras importan) se convirtió en un gigantesco mural, sobre el pavimento de Hollywood Boulevard.
En Francia, cientos salieron a las calles pidiendo “Make Racism Wrong Again (Hagan del racismo algo malo otra vez), mensaje dirigido en definitiva al presidente de EU, Donald Trump, quien horas antes relativizó la fuerza excesiva de la policía e incluso la justificó.


