Las escenas más sensibles quedaron grabadas en la memoria de Jorge Hueytletl Zacatzin, bombero que estuvo en la zona de desastre
Diana López Silva
A 15 años de la explosión en San Martín Texmelucan, Puebla, ocurrida un 19 de diciembre, donde 30 personas fallecieron calcinadas, el recuerdo sigue siendo “impactante” en la memoria de Jorge Hueytletl Zacatzin, bombero que estuvo en la zona de desastre.
“Hay servicios que uno no quisiera recordarlos”, expresó Jorge Hueytletl, quien con 43 años de servicio aseguró que lo ocurrido en Texmelucan es una de las escenas más trágicas que ha vivido.
De acuerdo con los reportes oficiales del Centro Nacional de Prevención de Desastres, a las 5:30 de la mañana del 19 de diciembre de 2010 se presentaron una serie de explosiones acompañadas de un incendio, debido al combustible derramado a través de una perforación ilícita realizada en un ducto de 30 pulgadas de Petróleos Mexicanos (Pemex).
El desastre provocó la muerte de 30 personas, dejó 53 heridos y más de 100 viviendas afectadas, así como daños a la infraestructura urbana a lo largo de kilómetro y medio de las márgenes del río Atoyac.
De los fallecidos, 13 eran menores de edad.

Las escenas más sensibles que quedaron grabadas en la memoria de quienes ingresaron a la zona de desastre a tratar de rescatar a quienes fuera posible.
Jorge Hueytlet narró que en sus años de servicio, junto a la hermandad de Bomberos a la que pertenece, ha vivido experiencias en la atención de emergencias, como la de ese 19 de diciembre de 2010, cuando se requirió establecer el Sistema de comando de incidentes para la atención del desastre y apoyo inmediato a la población.
Hoy, tras 15 años de la tragedia, Hueytletl Zacatzin se desempeña como inspector de la Sección Zavaleta, pero dijo que pese a sus cuatro décadas de servicio, no pueden eliminar el dolor de aquel día.
No obstante, explicó que en su trabajo también hay grandes momentos de satisfacción, al ver una misión cumplida, así sea rescatar un gato de un árbol y ver la mirada de agradecimiento de un niño.
El bombero destacó que todos los servicios son importantes y de riesgo, pero hay momentos que estremecen más:
“Una vez hubo un incendio en una carpintería y lo que me impactó fue que cuando yo entré a extinguir el incendio, casi lo acabábamos, pero en un rincón estaba un señor de edad ya fallecido y tres niñitos también fallecidos. Eso a mí me puso muy mal y eso fue lo que más me impactó”, relató.
Tras superar lo ocurrido, encontró determinación para prepararse más, para encontrar formas de hacer mejor el trabajo y con mejores resultados.
“Es lo que se ve todos los días; incluso hay servicios que uno no quisiera recordarlos, pero son un aliciente para prepararnos más: cursos, prácticas; todo eso nos ha llevado a que Bomberos se mantenga muy bien”.
Originario de San Andrés Cholula, recordó que desde niño siempre quiso ser bombero y es el primero en su familia en elegir este trabajo.
Con orgullo, mencionó que este empleo le permitió costear carreras universitarias para sus tres hijos, egresados de la BUAP.
Finalmente, Jorge Hueytletl Zacatzin opinó que las nuevas generaciones necesitan recibir educación en valores, “rescatarlos a como dé lugar” y enseñarles que los trabajos como policías, bomberos o de protección civil son actividades de riesgo, pero de mucha satisfacción, porque permiten ayudar a la gente.


