Texto y foto: Mariana Flores
No ha habido un día en la vida de Maximiliano, de 10 años de edad, como el de su cumpleaños número ocho –el 22 de febrero del 2020–, cuando de un salto se levantó a las 6:00 de la mañana, listo para usar el traje de huehue que sus padres le compraron de regalo, para que lo luciera en el inicio del carnaval de Huejotzingo.
A decir del señor Maximiliano López, danzar en el carnaval forma parte de las tradiciones familiares que le fueron inculcadas desde que también era niño, por lo que invirtió casi 10 mil pesos en la adecuación del traje para su primer hijo.
Esa fue la primera vez que el niño Maximiliano usó su traje –y la última hasta la fecha–, debido a que el año pasado, por primera vez en 153 años, el carnaval fue cancelado a causa de la pandemia por COVID-19. Maximiliano López dijo a Crónica Puebla que espera que este año él y su hijo puedan danzar en el carnaval, que dura cuatro días y su celebración concluye cuando inicia la Cuaresma.
“Es muy importante que sigamos manteniendo las tradiciones; aunque, como familia, siempre vamos, danzamos y nos vamos, porque también es cierto que con el paso de los años se ha ido perdiendo el sentido del festival y termina en alcoholismo sin control. Pero lo que queremos es que él [el niño] se sienta orgulloso de sus tradiciones”, dijo.
TRAJE TRADICIONAL
El padre de familia reveló que el traje de adulto costó cerca de 25 mil pesos, con las adecuaciones que año con año le agrega, como otro animal disecado y el bordado de su capa. Mientras que el morrión (casco de armadura de forma esférica) costó 15 mil pesos.
El traje, tanto para adulto como para niño, está conformado por un sombrero de palma, una capa barcina, en la que se pintan o se cosen frutas y alimentos, un petate y un animal disecado; pantalón y camisa bordados, máscara, botas y un mosquetón. Las peculiaridades de cada máscara y el vestuario dependen del personaje al que encarnan.
En total, participan ocho barrios, que representan la Batalla del 5 de mayo. Por una parte, al ejército mexicano, con los escuadrones serranos, saltadores, apaches, zapadores, zacapoaxtlas e indios, y por otra, a los zuavos y turcos, que representan al ejército francés.
En las 152 ediciones en las que se ha celebrado el carnaval ha llegado a congregar hasta 20 mil danzantes y 100 mil visitantes de todo el país.


