Texto y fotos: Mariana Flores
Por quinto año consecutivo, las calles del municipio de Tochimilco reciben a decenas de turistas locales y extranjeros que se congregan para visitar la monumental ofrenda de pan en el parque “La Ciénega”.
Este altar horneado forma parte del “Sendero de los muertos”, que recorre distintos puntos de la comunidad en donde las familias colocan ofrendas monumentales, semejantes a las blancas de Huaquechula.
Hay ofrendas especiales también en el exconvento, el panteón y el palacio municipal.
Heriberto Teles Amelco forma parte de la tercera generación de una familia de panaderos.

Él tuvo la idea de elaborar el altar de pan.
Explica que, durante diez días, él y sus hijos elaboran el pan tradicional: “cachetonas” y “bollos”.
Así amasan, modelan y cuencen las piezas y figuras con que diseñan un altar gigantesco que, de lejos, parece construido de madera tallada.
Hay 40 piezas y 50 figuras.
Desde las bases, la estructura y los adornos de los tres pisos son de pan.
Los niveles representan cielo, tierra y plano espiritual.
Este año fueron ofrecidos a las almas que ya no encuentran altar por falta de familia que les dedique alguno en casa.
“Esa idea surge como una locura. Dije: vamos a hacer una ofrenda tradicional para esperar a nuestros difuntos con algo original. Ese es el reto de los panaderos: debemos elaborar algo nuevo y diferente”.
Teles Amelco contó cómo se hizo el primer diseño: a lápiz, en hoja de libreta.
Desde 2018, cada versión es diferente, con diseño libre que sale de la familia-gremio.
Este año luce dos ángeles llorones que rodean un cáliz, cúpula con cruz, cuatro lápidas y los barandales de los pisos.
“Son por lo menos 80 kilos de harina además de panela, huevo, manteca de cerdo y levadura. Y sí se come, todo es comestible. Cuando la quitamos aunque está duro, el pan no pierde su sabor”, comentó.
La ofrenda se arma sobre un remolque de madera. Este año, la familia quiere llevarla a otros municipios.
El altar estará en pie hasta el domingo 13 de noviembre; se cobran 20 pesos a adultos, 10 a menores de 10 años, y 50 pesos si se quiere probar el pan.

TRADICIÓN INICIAL
El abuelo de la familia Teles contó a sus hijos que:
- Antiguamente, la pieza principal de la ofrenda era un pan de un kilo
- Los deudos lo mandaban a hacer a los hornos
- El pan tenía la forma que la familia encargara
- Ahí surgió la idea al nieto Heriberto de hornear todo


