Notas para una defensa de emergencia
Silvino Vergara Nava / parmenasradio.org
Este 25 de julio de 2021 se cumplen 35 años en que México inició los pasos a un cambio sustancial en la vida política, económica, social y jurídica. Para algunos historiadores, pero particularmente economistas, sostienen que a partir del viernes 25 de julio de 1986 finalizó una gran etapa de nuestro país: el México revolucionario dio paso a un México globalizado y neoliberal, sustentado en lo que posteriormente fue denominado como: El Consenso de Washington, que establece los 10 puntos sobre los cuales se debe de dirigir una nación, desde luego desde la citada propuesta neoliberal y, particularmente, en beneficio del dominio norteamericano sobre la economía mundial.
El Consenso de Washington fue formulado por el norteamericano John Williamson, recientemente fallecido, secundado por Friederich Von Hayek (Feinmann, José Pablo, Crítica del neoliberalismo, Planeta, Buenos Aires, 2016) y que en los gobiernos mexicanos se ha seguido a la letra esa propuesta:
1. Los países deudores deben hacer reformas fiscales para bajar los impuestos de los ricos para que hagan inversiones productivas y, además, ampliar la base de los contribuyentes, eliminando las exenciones a los más pobres para que más puedan pagar.
2. Liberalizar al máximo y lo más rápido posible los mercados financieros.
3. Garantizar que se trate igual las inversiones autóctonas y las extranjeras, para que aumenten las inversiones extranjeras.
4. Desmantelar el sector público, privatizando las empresas estatales.
5. Desregularizar al máximo las economías de los países, para que la competencia lo regule todo.
6. Intensificar la protección de la propiedad privada.
7. Liberalizar al máximo los intercambios entre países, hasta que desaparezcan los aranceles aduaneros.
8. Impulsar los sectores que puedan exportar.
9. Limitar los déficits presupuestarios.
10. Eliminar subsidios estatales a operadores privados. El tercer mundo debe dejar de subvencionar la producción de alimentos, priorizando las infraestructuras.
Basta un repaso de lo que ha sucedido en los últimos 35 años en las políticas públicas de nuestro país para observar que se ha cumplido cabalmente con estos lineamientos, que se iniciaron en ese 25 de julio de 1986, cuando el secretario de Comercio y Fomento Industrial mexicano firmó en Ginebra, Suiza, el protocolo de adhesión de México al GATT (El Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio. GATT, del inglés General Agreement on Tariffs and Trade).
Cabe recordar que en esos tiempos de la década de los 80 del siglo XX en México gobernaba Miguel de la Madrid y que, particularmente, ese año de 1986 resultó fatídico para la economía y la política mexicana, pues se alcanzaban índices de inflación de hasta 130% por ciento, aproximadamente. Además, se contaba con el antecedente y estragos del terremoto del 19 de septiembre de 1985, que devastó Ciudad de México.
En resumen; un clima ideal para una revuelta social. Pero por fortuna para el gobierno de ese tiempo, debido al rechazo de la organización en Colombia del Mundial de futbol, entonces se llevó a cabo en México, por supuesto con la organización de la empresa Televisa y, con ello, se evitó esa inminente revuelta social por las condiciones en que se encontraba la nación, pues era patente el rechazo de la población con el gobierno federal de aquellos tiempos. Incluso, resultó emblemática la rechifla y abucheo al presidente de la República en el estadio Azteca, en plena final del referido mundial.
Así, ese 25 de julio de 1986 resulta ser un parteaguas para la historia de México, sin embargo, pocos son los interesados actualmente en recordar esta fecha histórica tan importante, porque la vida política, social, económica y jurídica cambio en México a lo que hoy tenemos como resultado.
Queda en la conciencia de cada uno de nosotros evaluar si esto fue una evolución o bien, una involución para nuestra nación.


