Erica Rubi Ramírez Martínez
Psicóloga
En el amor, no todos los conflictos son iguales. Algunas discusiones pueden fortalecer la relación, mientras que otros comportamientos, como la evasión y el desprecio, son señales claras de que algo está profundamente roto. Según el psicólogo John Gottman, estos dos patrones son especialmente destructivos y, en muchos casos, predicen el fin de una relación con alarmante precisión.
La evasión: Ignorar los problemas hasta que sea tarde
Muchas parejas creen que evitar las discusiones es una forma de mantener la paz. Sin embargo, huir de los conflictos no los resuelve, solo los acumula. La evasión se manifiesta de varias formas:
- Silencio prolongado: Ignorar al otro después de una discusión.
- Cambiar de tema: Evitar hablar de lo que realmente importa.
- Fingir que todo está bien: Minimizar problemas para no enfrentarlos.
A corto plazo, la evasión puede dar una falsa sensación de calma, pero a largo plazo, el resentimiento crece. Cuando las emociones no se expresan, la conexión emocional se debilita, y la pareja puede terminar viviendo como extraños bajo el mismo techo.
El Desprecio: El mayor enemigo del amor
De los cuatro comportamientos dañinos que Gottman identificó -de los primeros dos ya hablamos en el artículo anterior- el desprecio es el más peligroso. No se trata simplemente de enojo o frustración, sino de una falta total de respeto hacia la otra persona. El desprecio se expresa mediante:
- Sarcasmo y burlas constantes: «Claro, como tú lo sabes todo.»
- Miradas de disgusto o gestos de superioridad: Poner los ojos en blanco, suspirar con desdén.
- Comentarios degradantes: «Eres un inútil.» «No sé por qué estoy contigo.»
- Humillación pública: Avergonzar al otro frente a amigos o familiares.
A diferencia de la crítica (que ataca un comportamiento), el desprecio ataca la esencia de la persona, haciéndola sentir insignificante y no amada. Según Gottman, cuando el desprecio está presente, la probabilidad de divorcio aumenta a un 93%.
¿Por qué el desprecio es tan destructivo?
- Mata la admiración: Sin respeto, el amor se convierte en indiferencia o resentimiento.
- Genera heridas profundas: Las palabras despectivas dejan cicatrices emocionales difíciles de sanar.
- Es difícil de revertir: Muchas parejas buscan ayuda cuando el daño ya es irreparable.
Cómo evitar la evasión y el desprecio
- Enfrenta los conflictos a tiempo: No dejes que los problemas se acumulen. Habla desde el respeto.
- Elimina el sarcasmo y las burlas: Si algo te molesta, dilo con claridad, sin humillar.
- Practica la empatía: Recuerda por qué amas a tu pareja y trátala con dignidad, incluso en los momentos difíciles.
Conclusión
El desprecio y la evasión son señales de alarma en una relación. Si no se detienen a tiempo, pueden llevar a la ruptura. La clave está en comunicarse con honestidad, enfrentar los problemas y, sobre todo, mantener siempre el respeto. Porque sin respeto, incluso el amor más fuerte puede derrumbarse.
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