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Corrupción y pobreza, trampolín presidencial

Crónica Puebla por Crónica Puebla
8 julio, 2021
en Opinión
Corrupción y pobreza, trampolín presidencial
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Por: Hugo Arquímedes González Pacheco M. [email protected]
Desde mi escritorio

Más de tres siglos tiene la corrupción en México, mediante distintas modalidades, formas y grados. Pero, como sostiene Cartier- Bresson (1997), las prácticas corruptas no suelen darse de forma ocasional o desorganizada; por el contrario, obedecen a esquemas de acción  interiorizados dentro de todos los gobiernos y la sociedad.

La falta de valores tiene profundo arraigo que se “institucionaliza” en la conducta humana, con su consabida dificultad para transformarse. Las redes de corrupción se estructuran movilizando recursos, de interés financiero familiar, partidista y de grupo. Pese a las crisis, errores y tropiezos en los gobiernos, los presidentes de México mantienen índices de aprobación nada desdeñables cuando son las razones de sus seguidores. Para erradicar la corrupción no basta decir “NO SOMOS IGUALES”.

Nadie en el mundo es igual, todos somos diferentes, con otras formas de mentir, robar, engañar y traicionar aunque presuman su puritanismo. Un presidente no solo debe gobernar con una frase trillada: primero los pobres. Aquí debe ser todo lo contrario, “Primero todos los mexicanos”, tienen que gobernar en beneficio de todos, para ser más explícito de la niñez, juventud, adultos, personas de la tercera edad con o sin discapacidad, sin distinción de clases sociales y sobretodo protector de las mujeres quienes tienen el “Don de darnos la vida”.

Solo con una educación eficiente se logrará una cultura de prevención ética así como la práctica de valores terminará a largo plazo con la corrupción, no se puede hacer el milagro de sacar el pañuelito blanco para erradicarla como un acto de magia con todos los funcionarios de los gobiernos, transformarlos parece imposible cuando la corrupción institucionalizada la practican con pasión al tiempo que la avaricia, la codicia y el anhelo del poder son imperantes.

Finalmente, dentro de la cultura mexicana, las prácticas sociales deben cambiar para dar paso a la legalidad que no garantizan los integrantes de la 4T, por su corrupción que daña y corroe a la administración pública, mientas los más ricos de México son más ricos (Carlos Slim Helú, Salinas Pliego) y los pobres más pobres, aunque reciban las dádivas económicas con la perversa intención de mantenerse en el poder, continuando la tradición de la corrupción, herencia del pasado que les cayó como anillo al dedo.

México subió a la posición 130 en el mundo según el ranking de Transparencia Internacional, el país ascendió seis posiciones respecto de 2019 en materia de corrupción. Asimismo, de manera vergonzosa se encuentra en una posición similar a la de países como: Argelia, Armenia, Bolivia, Gambia, Kosovo, Mali y Filipinas.

Se define la corrupción como: “El uso ilegítimo del poder público para el beneficio privado, así como todo uso ilegal o no ético de la actividad gubernamental como consecuencia de consideraciones de beneficio personal, familiar o político” (Morris, 1992: 25).

Pero existe una amplia gama de formas que adquiere la corrupción, muchas de ellas imperceptibles, como el tráfico de influencias en las oficinas gubernamentales, muy difícil de reglamentar o sancionar los beneficios de las nuevas fortunas de los hijos, familiares, amigos y súbditos de todos los gobernantes los de antes y los de hoy, que aunque sean juzgados por el pueblo sabio, no les pasará nada, todo seguirá igual con mentiras y engaños al pueblo.

La corrupción también se relaciona con la actitud negativa, los ataques cotidianos, y descalificaciones a quienes escriben la verdad sobre las conductas que adoptan los funcionarios públicos ante la sociedad.

Durante décadas lo más lamentable que se vive es la falta de un código de ética en sus procedimientos, la deslealtad y traición a una educación eficiente, efectiva de investigación para la excelencia en beneficio de todos los estudiantes del país, estando al centro la actualización permanente de las y los maestros. Sin embargo es donde la corrupción adquiere distintos matices con los líderes del SNTE y la CNTE corrompidos por el gobierno.

La corrupción se ha revisado de manera histórica en las etapas de la Independencia de México, las Constituciones de los años 1824 y 1857; la Revolución Mexicana. Así como en la amplia impunidad de los partidos políticos del PRIAM y sus actores ahora incrustados con la falsa 4T, enfocados en implantar juicios contra los ex presidentes dejando la responsabilidad al pueblo sabio que no tiene las pruebas con las que cuenta el presidente, otra simulación donde no parará en nada.

De acuerdo al tercer informe del presidente “vivimos un país de maravillas, con milagros del mesías, pero de amplia impunidad en la aplicación de la justicia, del poder y el centralismo político”. Para qué hablar tanto del pasado y no hacer nada por el futuro, muchos de los actores de los gobiernos de José López Portillo (1976- 1982), Miguel de la Madrid (1982-1988),

Carlos Salinas (1988-1994), Ernesto Zedillo (1994-2000), Vicente Fox (2000-2006) Felipe Calderón (2006-2012). Y el desastre del gobierno de Peña Nieto ahora son de Morena enquistados en el gobierno de la 4T. En México, el combate a las prácticas ilícitas se convierte en simulación. Sefchovich (2008) abunda en la cultura de los funcionarios la mentira, corrupción y simulación como valores nacionales difíciles de erradicar.

La corrupción administrativa en México es un referente obligado para todos los mexicanos que actuamos escribiendo contra este flagelo, porque las campañas electorales no solo son de guerra sucia por descalificaciones, sino de violencia y nuestro país está bañado en sangre por el poder de los cárteles protegidos.

Para llegar a la presidencia, AMLO se basó en aplicar la ley a los caciques del poder, en los programas sociales de apoyo económico a los desprotegidos llamados pobres, que continúan desprotegidos en la pobreza al no tener mejores instituciones de salud, educación, vivienda y un programa de justicia social humano para rescatar a las niñas, niños y adolescentes de la calle como los adultos mayores o indigentes.

El presidente demuestra que no le gusta la democracia. No entiende el papel de los periodistas en ella, mucho menos tolera la crítica. Su ADN político es autoritario de forma tal que usa con descaro los instrumentos del Estado para intimidar, calumniar y descalificar a los periodistas que no lo alaban.

En general, va contra quienes no piensen como él y se atrevan a decirlo, sean periodistas, científicos, intelectuales, mujeres activistas o padres de niños con cáncer. Su abuso del poder, aunado a la estructura que le brinda el cargo para el que fue electo, no tiene límite si se trata de ensuciar a ciudadanos que simplemente ejercen la libertad de expresión.

En medio del debate por el “quién es quién en las mentiras de la semana” impulsado por el Gobierno Federal, Luis Estrada lanzó en un sitio una infografía que detalla cuántas mentiras dice el presidente en las mañaneras. AMLO ha hecho 56 mil 181 afirmaciones falsas o engañosas en sus conferencias matutinas, según reveló un estudio de Estrada, Director de la consultora política SPIN, en el cual analiza los datos no verificables a los que alude el presidente en su mañaneras, que sería interesante investigar.

No se entiende el fundamento de la democracia de la 4T: el pensar distinto a quien está en el poder y tener el derecho a expresarlo es traición a la patria. Por eso, en mi pensamiento no entiendo que haya periodistas investigados, criticados y perseguidos. Si hemos cuestionados a todos los presidentes que nos ha tocado informar sea del color partidista que sean lo manifestamos.

Para AMLO, los que no se sumen como porristas de sus malas acciones de gobernar, somos malvados, corruptos, indignos aspiracionistas que mancillan con una crítica o una investigación su santificada figura presidencial. Claudicar jamás amigos… ¿Usted qué opina?

Etiquetas: corrupcionMéxicopobreza

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