Las elecciones en Coahuila e Hidalgo representan un laboratorio de lo que puede pasar en la elección intermedia del 6 de junio de 2021, en especial, los hidalguenses mostraron un rasgo singular. Explicaré brevemente tres supuestos que la realidad de estos dos estados contradice.
PRIMER SUPUESTO: LA POPULARIDAD DEL PRESIDENTE ES IGUAL A VOTO
Lo hemos dicho con anterioridad: la aprobación de una autoridad es importante, pero no determinante para configurar el voto de los electores. Por ejemplo, en el municipio de Pachuca, una encuesta levantada por Indicadores SC en el mes de agosto mostró que el presidente de la República era aprobado por 52% de los ciudadanos y desaprobado por 35%.
Con el supuesto de “popularidad de presidente equivale a voto para su partido”, el candidato de Morena a la alcaldía tendría que haber ganado 50% de la votación. Pero la realidad de la jornada electoral dice que no. Si bien hay un segmento de voto duro de Morena –entre 28% y 36% de los electores dependiendo de la región– le da volumen a los candidatos de Morena pero no les garantiza el triunfo, como fue el caso de Pablo Vargas en la capital hidalguense.
Dicho sea de paso, es familiar de Arturo Herrera, actual secretario de Hacienda en el gobierno federal. En el caso de Coahuila, la aprobación del presidente se ubicó en 48% en mayo de 2020. Aunque en las semanas recientes se reportó una recuperación importante en la popularidad presidencial, de nueva cuenta fue insuficiente para que los coahuilenses votaran a favor de Morena.

uando se publican resultados de encuestas que presentan las preferencias por partido, se trata de una parte de la historia de la elección; pero cuando ya están los candidatos y los temas que se plantean en las campañas, los resultados son muy diferentes. Es el caso de Hidalgo: en 2018, de los 30 distritos locales, 17 los ganó Morena, 4 el PRI.
El PAN, Panal y PES ganaron dos, respectivamente. En la elección federal, Morena y sus aliados ganaron las siete diputaciones federales en disputa, es decir, zapato en la elección para curules del Con greso de la Unión.
Las elecciones de 2020 sólo fueron para presidentes municipales; aunque diferente, se esperaría un Morena más competitivo. Previo a la elección del domingo pasado, sólo 16 de los 84 municipios eran gobernados por el PRI; ahora, el tricolor ocupará 32 municipios. Aún falta que se den los conteos definitivos y emitan las cifras oficiales, pero lo que es un hecho es que los priistas gobernarán los municipios más importantes de Hidalgo.
TERCER SUPUESTO: LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA DISMINUIRÁ POR LA PANDEMIA
En el caso de Hidalgo, la participación fue de 49% y en Coahuila fue de 39%; son niveles esperados sin el factor de la pandemia. Por ejemplo, un 39% de participación en una elección de diputados es cercana al 40% y se eleva a 46% cuando se eligen a la vez presidentes municipales.
Esto quiere decir que el próximo año tendremos una participación cercana al 50% en la elección poblana, debido a que es el nivel que se presenta cuando se trata de votar por presidente municipales.
Esta elección, sobre todo la de Hidalgo, debe hacer reflexionar a aquellos que están interesados a contender por algún municipio o diputación en Puebla: será un escenario totalmente diferente al que se vivió en 2018. La aprobación de las autoridades es importante, pero no suficiente para que los ciudadanos voten por el partido del gobernante. Por el contrario, el mal desempeño de las autoridades sí garantiza un voto en contra del partido en el poder. ¿Hacen falta más razones para poner las barbas, aquí, a remojar?


