HISTORIAS DE UN JOVEN REPORTERO
Gerardo Ruiz
En México, se estima que una persona desaparece aproximadamente cada 40 a 60 minutos, lo que equivale a un promedio de 24 a 42 desapariciones diarias, según el análisis de organizaciones civiles y los reportes del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO).
Tan solo en lo que va en el 2026, la crisis de desaparecidos en México superó las 133,000 personas no localizadas.
En lo que va de la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum (del 1 de octubre de 2024 a marzo de 2026), se han reportado 16,926 nuevos casos de personas desaparecidas o no localizadas.
Sin embargo, las cifras oficiales del gobierno se dividen en diferentes categorías tras la implementación de un nuevo marco legal y la reclasificación del padrón nacional.
Puebla no está entre los estados con más desaparecidos del país –es cierto–, pero así sea una solo persona la que no está localizada, sus familiares tienen el legítimo derecho de manifestarse y exigir a las autoridades su localización con vida.
De acuerdo con cifras de la Fiscalía General del Estado, entre enero y mayo de 2026 se iniciaron 675 investigaciones por desaparición de personas. Tan solo en mayo se registraron 160 casos, convirtiéndose en el mes con mayor incidencia en lo que va del año.
Las imágenes que circularon este martes por la noche en las inmediaciones de la explanada del Estadio Cuauhtémoc en las que un reducido grupo de granaderos de la Policía Estatal impidieron el paso de la colectiva Voz de los Desaparecidos para sumarse a la jornada nacional de movilizaciones que se realizó en distintas sedes mundialistas del país para visibilizar la crisis de desapariciones que enfrenta México fueron algo más que miserable y deplorable.
¿Qué daño podían causar este grupo que no superaba la veintena de personas a los asistentes del partido amistoso entre las selecciones de Perú y España?
Ninguno.
La falta de empatía mostrado por los efectivos de la SSP, que seguramente actuaron bajo consigna, demuestra que el Estado mexicano está más preocupado en invisibilizar durante un mes completo todas las problemáticas sociales que azotan al país, como la violencia, la inseguridad y las desapariciones.
Y es que el Mundial de Fútbol de la FIFA 2026, en la que México es sede de la ridícula cifra de 13 partidos, del total de 104 (un pírrico 10%), es mucho más importante que el dolor de miles de familias que buscan con sus propios recursos ante la indolencia de las autoridades a sus desaparecidos.
Los millones de mexicanos que tienen detenidos el corazón por la falta de seguridad, medicamentos, un sueldo digno o algún familiar que no encuentran deberán esperarse hasta el 19 de julio, fecha en la que termina el Mundial de Fútbol, que es la única importancia que por ahora tienen las autoridades, quienes buscan mostrar al mundo un país que no existe.
Tras ser bloqueadas por el insensible dispositivo de seguridad de la SSP, María Luisa Núñez Barojas, la vocera del colectivo en Puebla, pidió a los medios de comunicación locales, nacionales e internacionales su ayuda para difundir cada una de las fichas de búsqueda.
Rodeada por granaderos, como si fuera una persona altamente peligrosa, enfatizó que muchas personas desaparecidas podrían encontrarse fuera del estado e incluso del país, particularmente mujeres que han sido víctimas de redes de trata.
La indolencia fue el principal ganador en una jornada en la que se prefirió voltear la cara y rendirse ante dos selecciones de fútbol a las que les dotaron de todas las facilidades y hasta de un cerco de seguridad que muchos ciudadanos de a pie ya quisiéramos gozar, que dejar visibilizar un problema que solo les detienen las vidas a los afectados.
¿A qué cuerpo le lloran las madres que buscan a sus hijos?
Hasta que no se vive en carne propia esta tragedia no se logra ser empático.
Tras las imágenes que se hicieron virales, el secretario de Seguridad Pública del estado, el vicealmirante Francisco Sánchez rechazó tener conflictos con el Colectivo Voz de los Desaparecidos durante su manifestación en el Estadio Cuauhtémoc. Dijo que el trato entre los uniformados y el Colectivo era de respeto mutuo. Incluso, que la Policía no interfirió en la manifestación y esta culminó hasta que así lo decidieron los integrantes.
¡Déjenlas manifestarse!
«Si la pelota se perdiera, en casa ya estuviera».
Tan duro como cierto.


