Por: Alejandro Montiel Bonilla
Parte 1
“No saldremos igual después de esta crisis, saldremos fortalecidos”. “Después de todo esto, seremos mejores seres humanos, más solidarios y sensibles a los otros”.
En los medios de comunicación y redes sociales, no solo de México, sino de todo el mundo, puedes encontrar este tipo de mensajes, no obstante, yo sostengo que son completamente falsos, y de hecho, la realidad nos llevará al extremo contrario, los que salgamos vivos de esta crisis, tendremos la tentación de volvernos peores.
La razón principal de esto es que la crisis sistémica en la que llevamos viviendo durante más de 4 décadas, sólo indica que la pandemia actual es una más de las manifestaciones que se harán cada vez, mayormente frecuentes y visibles para toda la humanidad.
¿Por qué es muy poco probable que aprendamos “buenas lecciones” de esta pandemia? Uno de los pilares en el que se funda el sistema económico y social en el que vive el mundo desde hace más de 100 años, es el individualismo.
Nuestro sistema siempre admira y torna encomiables, a las historias de los “extraordinarios seres” que lograron llegar “a la cima del éxito” gracias a sus “esfuerzos individuales”.
Nunca escuchas, que en los mensajes del sistema, se congratule a una comunidad, cuando gracias al esfuerzo de sus miembros y siguiendo los acuerdos y alianzas con otras comunidades, logró llegar a vencer un problema social.
Pues bien, la única forma de solucionar la crisis mundial causada por el COVID-19, va exactamente en contra de uno de los cimientos del sistema: resolver y lograr cosas de forma individual. En realidad, de muy poco sirve encerrarte en tu casa y tener todas las precauciones, si tus vecinos, si las personas en tu ciudad, no hacen lo mismo.
Más temprano que tarde, te infectarás de COVID-19 o lo hará algún miembro de tu familia. ¿Se puede, de la noche a la mañana, cambiar esta actitud individualista? Por supuesto que no, algunos podrán cambiarla, los menos, pero en general, la pandemia nos llevará a lugares sociales todavía más descarnados que los actuales.
Con menos empleos, menos dinero y menos oportunidades, la idea de reconocer y fortalecer una comunidad se alejará cada vez más de nuestras mentes.
El individualismo se hace más fuerte. Cada día que transcurre esta pandemia se hace más fuerte, en la medida en que vemos la escasa solidaridad de los demás, en la medida en que a menores recursos económicos las personas solo piensan en protegerse a sí mismas y a su familia. Todavía faltan por conocerse tremendas historias de esta pandemia, historias llenas de abandono y soledad.


