Manuel Martínez Benítez / @manuelmtzb
Durante este 2024 viviremos en el país un intenso proceso electoral, del cual ya se ha dicho y especulado mucho sobre diferentes escenarios, datos y encuestas que han salido, dándonos una fotografía actual de la realidad que se vive o de la que pintan estos estudios.
Y si bien los analistas, encuestadores y todos los que estamos interesados en el desarrollo político del país hemos hecho nuestros escenarios futuros, la realidad es que debemos tener claro que todavía falta mucho por escribir, porque la opinión ciudadana es una masa que se mueve, que es voluble y que todo puede cambiar o mantenerse si se dan los factores correctos.
Es importante que pensemos en estos escenarios como lo que son, escenarios: una interpretación basada en datos actuales sobre el posible futuro; y esto lo digo porque al final del día nadie puede adivinar lo que viene, y nadie puede saber cuáles son los diferentes factores que podrían afectar la realidad venidera el próximo año, sobre todo en el tema electoral.
Es cierto que México se conoce como un país donde los procesos electorales pueden llegar a ser intensos, estresantes, competidos y en algunos casos no muy transparentes, y justo es por eso que todos debemos tener en la mente que en los escenarios nos pintan posibilidades y que todos deberíamos estar haciendo varios de ellos, no uno solo.
En días recientes la irrupción de Xóchitl Gálvez en el proceso electoral presidencial, como posible candidata del Frente Amplio Opositor, generó un sinnúmero de especulaciones.
La realidad es que Xóchitl sí le ha puesto “sabor a la contienda”, pero también hay que decir que si bien en algunas encuestas se encuentra ya más cerca que cualquier otro contendiente a los punteros morenistas (Claudia y Marcelo), cuando vemos algunos otros datos de la elección donde miden la preferencia sólo de la marca partidista, sin candidatos, seguimos viendo una importante ventaja del partido gobernante.
Lo anterior se puede interpretar de varias formas, por un lado que Xóchitl es una candidata potente, que atrae a un segmento de la población, pero también es evidente que trae el respaldo de ciertos grupos que impulsan su candidatura.
Esto se da porque tal vez por fin ven a alguien que pueda competir el proceso, pero esta súper exposición tal vez lo que esté provocando es un crecimiento “artificial” de la aspirante, que no se pueda mantener por 11 meses.
Otro factor a tomar en cuenta es que no hay nada dicho sobre quién será el candidato del Frente Amplio Opositor; lo digo porque en lo personal creo que Santiago Creel tiene todavía fuertes posibilidades de serlo.
Esto, porque es el favorito de los grupos del poder en el PAN y este partido es el más fuerte al interior de dicha coalición, y no debemos olvidar que la elección de candidato tendrá tres etapas principales.
La primera es la recolección de 150 mil firmas para pasar a la siguiente etapa; la segunda y tercera, que vendrán de la mano, serán una serie de encuestas a la población en general para filtrar a los tres candidatos más rentables de este frente y posteriormente una o más encuestas para definir al ganador entre la población y, al mismo tiempo, se realizará una consulta o una votación para elegir al representante del frente amplio a la presidencia.
La pregunta es: ¿qué pasará si una o un candidato gana la encuesta y si una o un candidato gana la votación a las bases?
Otro tema a considerar también en el proceso electoral es que un candidato puede ser muy poderoso, pero también influye mucho la marca o partido. Y hoy por hoy Morena es el partido político más poderoso del mercado electoral, y los segmentos electorales que apoyan al Frente o a la coalición gobernante son muy claras y definidas, y dicho esto surgen algunas preguntas.
¿Las bases electorales de Morena dejarán de apoyar a esta fuerza por la irrupción de alguna o algún candidato externo que les pueda ser más atractivo?, ¿las bases de Morena no apoyarán a quien salga victorioso en la encuesta donde se elegirá al candidato de la coalición gubernamental para el proceso presidencial 2024? Y, por último, ¿el electorado saldrá a votar y en qué proporción en la jornada del 2 de junio de 2024? y ¿qué será lo que más pese entre los electores al definir el voto: el partido o el candidato?
Todo esto son variables que debemos tomar en cuenta para realizar nuestra construcción de escenarios, además debemos tener claro que estos muy seguramente se modificarán, porque estamos a 11 meses de la elección.
Falta mucho por suceder, faltan imponderables que nadie puede prever, y falta una campaña que desarrollar, que si bien desde mi punto de vista, ya comenzó, también tengo claro que la veremos mucho más en los meses venideros.
Y como alguien que hace encuestas y que se ha dedicado por varios años a observar los procesos electorales, les puedo asegurar que las campañas mueven votos, que pueden cambiar las tendencias o también pueden mantener las ventajas e incluso incrementarlas.
Es por eso que mi sugerencia, y tal vez mi solicitud a ustedes, es que en los meses venideros observemos juntos los datos, las encuestas, las declaraciones, la aparición de candidatas y candidatos potentes y atractivos al electorado, así como las coyunturas que viviremos para encontrar los escenarios más probables a desarrollar durante la elección del 2024 a nivel federal y local.


