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Globalización y conocimiento (Parte 1)

Crónica Puebla por Crónica Puebla
29 noviembre, 2021
en Opinión
Globalización y conocimiento (Parte 1)
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Por: Antonio Peniche García

Durante el Siglo XX se dieron tres importantes procesos de transformación: el paso de una sociedad primordialmente rural al predominio de lo urbano; un cambio estructural poblacional y el incremento de la importancia que cobraron la educación y el conocimiento. Todo esto contribuyó a que se diera un progreso sin precedente en las condiciones de vida de la humanidad.

El historiador inglés Eric Hobs­bawm escribió: “Nunca antes la vida humana y las sociedades en las que se desenvuelven habían sido transformadas tan radical­mente en un periodo tan breve, como en la actualidad”.

Pruebas de esta afirmación las podemos encontrar en situaciones como que en los últimos siete lus­tros del siglo XX se prolongó la es­peranza de vida de la población, pa­sando de 46 a 62 años; la tasa de mortalidad de los menores de cin­co años se redujo a menos de la mi­tad; y la tasa de alfabetización de los adultos pasó del 48% al 70% entre 1970 y 1995.

Sin embargo, simultáneamente a este progreso se dio el mayor incre­mento en los índices de desigual­dad de la historia. El siglo XX será recordado como el siglo de la pro­fundización de las asimetrías y la agudización de las desigual­dades. Al concluir el siglo pasado, ni África, América Latina, Asia en su conjunto, ni los países de Europa Oriental, es decir, tres cuartas par­tes de la humanidad, lograron supe­rar los niveles de ingreso per cápita que tenían los países industrializa­dos a principios del siglo XX.

Para ilustrar estas desigualda­des me permitiré presentar unas ci­fras expuestas por el Programa de las Naciones Unidas para el De­sarrollo (PNUD) en 1997: 840 mi­llones de personas vivían en condi­ciones de desnutrición, 250 millo­nes de niños participaban en el mer­cado laboral, 850 millones de per­sonas eran analfabetas, 340 millo­nes de mujeres no alcanzaron los 40 años y 880 millones de perso­nas vivían sin acceso a servicios de salud básicos.

Hoy, después de 20 años estas ci­fras no han variado casi nada.

Todo esto ha contribuido a que desde los últimos treinta años del siglo XX, y los primeros del XXI, la participación en el ingreso mun­dial del 20% más pobre de la po­blación disminuyera del 2.3% al 1%, mientras que la participación del 20% más rico aumentó del 70% al 86%; como consecuencia de esta desigualdad, la quinta par­te de la población mundial, es decir, 1.6 billones de personas viven por debajo de la línea de pobre­za, con menos de un dólar al día. Es­te es el escenario con el cual inicia­mos este siglo.

Pareciera que los gobiernos y la humanidad siguen sin tomar toda­vía conciencia de estas graves des­igualdades.

No es la primera ocasión en que la sociedad mundial se enfrenta al reto de la globalización; los his­toriadores reconocen por lo menos tres grandes etapas en las cuales dicho fenómeno ha irrumpido en el proceso de evolución de la civiliza­ción occidental:

  • La primera globalización se dio a finales del siglo XIX y conclu­yó con el inicio de la Primera Gue­rra Mundial;
  • La segunda inició al finalizar la Segunda Guerra Mundial y coin­cidió con el florecimiento del llama­do Estado Benefactor. Esta etapa se prolongó hasta la década de los 70, cuando inició la crisis petrolera y fi­nanciera mundial;
  • Actualmente nos encontramos en la que ha sido llamada la Terce­ra fase de la globalización, a la cual se le ha sumado el proceso de interdependencia entre los mer­cados y las naciones.

Esta interdependencia, que pa­ra muchos temas ha traído gran­des beneficios, ha causado tam­bién una gran fractura social, a la cual es posible hacerle frente, cons­truyendo una economía más huma­na. La desigualdad no debe ser vis­ta como algo imposible de mitigar. Es sin lugar a duda, una elección. ELECCIÓN personal y, por supues­to, política.

Etiquetas: globalizaciónpobreza

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