Al inicio del confinamiento por la pandemia tuvimos literalmente que correr a encerrarnos para salvar nuestras vidas entre febrero y marzo; la paradoja es que hoy estamos peor que en aquel momento, por un falso sentido de seguridad o hartazgo: hospitales, crematorios y cementerios están desbordados en pleno diciembre. Esto va a durar así al menos seis meses, viendo la logística de las vacunas, aderezado con la pérdida de 12 millones 500 mil empleos en México en sólo dos años.
Esta introducción la uso contigo primero para llamar tu atención a la conciencia; y ya entrando a nuestro tema: plasmar por lo que hemos venido pasando por las complicaciones tecnológicas, desde internet insuficiente en casa, hasta padecer la falta de equipo de cómputo para poder tomar clases, trabajar o mantener nuestro negocio a flote.
También hubo escuelas que no estaban preparadas para enfrentar la enseñanza desde casa por internet. En resumen, el inicio fue caótico para las empresas, dependencias y personas, porque no sabían manejar las plataformas digitales.
Por ejemplo, con las videoconferencias de Zoom, Gotowebinar, BlueJeans, Teams, Gsuite y muchas otras más, hacer una presentación ha sido todo un reto. De hecho, si fuera canción, la número uno en Spotify sería “¿Ven mi pantalla?, ¿ven mi presentación?” y el segundo lugar “tienes el micrófono apagado”.
Hasta reglas de etiqueta tuvimos que aprender para videoconferencias como: abrir cámara, prestar atención, no estar comiendo en plena videoconferencia, vestir de manera propia, buscar un lugar adecuado en casa, cerrar micrófono cuando no te toca participar, pedir a la familia que no pasen en paños menores detrás de cámara si estabas en sesión y asegurarte de cerrar la aplicación al terminar, para evitar bochornos.
Ahora sabemos por experiencia que, al tomar clases, debemos hacerlo en un lugar adecuado, no acostados en la cama ni tirados en el sillón. En casa, los padres debían evitar hacer ruidos de distracción por el quehacer cotidiano o llamar la atención durante clases, a menos que sea porque no están atendiendo al profesor.
Para un estudiante o un empleado, una conexión suficiente para poder atender videoconferencias y clases es de 20 Mbps para una persona. Pero si eres maestro, expositor, o bien, utilizas mucho aplicaciones de videoconferencias para mostrar presentaciones, requieres una conexión de 50 Mbps. ¿Cómo conocer o saber qué velocidad real tienes en casa? Muy sencillo: entra a www.fast.comm al terminar de ver tu velocidad, dale clic al botón show more info y fíjate en el número que indica upload, porque esa es la verdadera velocidad que divides entre todos los que se conectan en casa.
Así que invierte en una buena conexión de internet. Dentro de esas compras o inversiones es altamente probable que sea necesario contemplar la compra de un buen equipo de cómputo y una silla ergonómica por el bien de tu espalda.
Si tienes problemas de cobertura wifi en casa debes adquirir un repetidor para ponerlo donde la señal es mala o bien cambiar de router y eso se lo puedes pedir a tu proveedor de internet o bien adquirir el aparato. No olvides comprar un buen antivirus y antispyware. Con 500 pesos puedes evitarte muchos dolores de cabeza. Y para almacenar tu información tienes varias opciones como One Drive, Dropbox, Google One o iCloud, todas son buenas inversiones. Recuerda que si quieres más detalles técnicos de lo que he expuesto,tienes a tu disposición www.soyfernando.com.


