HISTORIAS DE UN JOVEN REPORTERO
Gerardo Ruiz
Decir que José Luis García Parra es la persona más fuerte del gobernador Alejandro Armenta no es ninguna exageración.
Y es que el poderoso coordinador del gabinete estatal, desde el inicio de la actual administración, se ha convertido en el escudero no solo del mandatario estatal, sino de todo el gobierno e, incluso, de Morena y sus partidos aliados.
A su paso por el Congreso del estado, García Parra fue el principal operador y velador de los intereses del gobernador Armenta. En su momento, le puso el pecho a las balas a los temas más espinosos en el arranque del actual sexenio, logró los consensos necesarios para sacar adelante las designaciones de Idamis Pastor como fiscal del estado, y de Rosa Isela Sánchez, al frente de la CDH.
Sin ser presidente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política, el diputado local con licencia destacó por encima de muchos y muchas otras por sus correctas formas para cabildear y en su corto, pero productivo quehacer parlamentario.
Como ningún otro u otra integrante del primer círculo y del grupo de colaboradores de Armenta Mier, José Luis ha destacado por sus cualidades de contención, por sus discursos oportunos para contrapuntear y doblegar a la oposición, además de resolver asuntos bastante complicados como el de Grupo Proyecta, la reubicación de la Caseta a Atlixco y el problema de los arrancones clandestinos en la zona metropolitana.
En uno de sus intervenciones más recordadas hasta ahorita, durante un encuentro con periodistas, directores y dueños de medios de comunicación en Casa Puebla con motivo de las fiestas navideñas, José Luis García no ignoró al “elefante en la sala” y precisó que la mal llamada #LeyCiberAsedio, así como el tema de Nódica, nunca tuvo la intención de atentar contra la libre expresión en el estado y tampoco obligar a los trabajadores del gobierno a hablar bien del gobernador Armenta, quien, al decir del coordinador del gabinete, “no lo necesita, pues su trabajo habla por sí solo”.
Sí, las palabras de García Parra hoy pesan más que todas.
Solo las del gobernador Alejandro Armenta tienen más poder que las del conocido como el “02”.
Además, el coordinador del gabinete, como ya lo mencionó el periodista Luis David García, ha sido elegido por el mandatario poblano para ser el portador de las buenas noticias para Puebla.
En voz de José Luis García se confirmó que el Estadio Cuauhtémoc será sede del partido internacional entre España y Perú del próximo 8 de junio a días del inicio del Mundial de la FIFA 2026, también se han anunciado importantes proyectos e inversiones para el estado, al igual que el inicio o el avance de las obras emblemáticas del gobierno de Armenta.
No solo eso, García Parra también se ha consolidado como el vocero y dique de la administración armentista. El poderoso coordinador del gabinete no ha dejado pasar una sola crítica o ataque de los partidos de oposición en contra del gobierno del estado.
Con datos duros, con buenas tablas en sus discursos y con mucha, pero mucha memoria, José Luis ha puesto en su lugar a todos aquellos desmemoriados que pululan en Acción Nacional, en el Revolucionario Institucional y hasta en la sociedad civil, cuyo corazón late muy fuerte en la derecha.
En la derechita cobarde, como diría el brillante Zeus Munive.
El pasado lunes, José Luis García Parra, con motivo del debate del supuesto derribo de cientos de árboles en la Angelópolis para la instalación del Cablebús, le recordó a los panistas, quienes ahora se inmolan con la bandera ambientalista, que durante el sexenio del siniestro Rafael Moreno Valle se talaron cerca de mil especies para la construcción del RUTA y las muy mal planeadas ciclovías.
“Qué cinismo y qué hipocresía de la derecha. El PAN tiene una memoria corta y selectiva. Cuando les conviene a sus intereses señalan y cuando no callan”, fustigó el coordinador del gabinete.
Ante el silencio ¿cómplice? de la dirigencia estatal de Morena, que no defiende ni por error al gobernador Armenta, es José Luis García Parra su ariete más confiable.
Y la lealtad es una moneda de mucho valor en tiempos electorales.
Ni más ni menos.


