Por: Lic. Guillermo Pacheco Pulido
Es relativo
Es muy importante entender que la sociedad que ya estamos viviendo es el inicio de una nueva, y con todos los cambios que vendrán tenemos que ajustarnos a la nueva forma de vivir, actuar, pensar, trabajar y de estudiar (no parece real pero es verdad) para superar una misión en el espacio o una cuarentena en casa.
Dicen las futurólogas Alvin y Heidi Toffler que se está creando una nueva civilización. Tenemos que creer lo que nos dicen, pues es cierto.
Debemos prepararnos para ese escenario o fracasaremos. Desde antes de la aparición de la COVID se nos había advertido de los cambios.
Hubo avances científicos, que dejan sin trabajo a millones de personas, y eso usted sabe que crea mayor pobreza, miseria, desesperación, lo cual no va a parar sino que aumentará porque la ciencia y la técnica avanzan a pasos vertiginosos. Ya llegamos a Marte.
Aparece la destrucción de la vida familiar y se diversifican los valores y se ponen a prueba a las instituciones políticas, económicas y morales en general; los medios electrónicos avanzan destruyendo formas de vida y desorientando a la sociedad cargándola de verdadera y falsa información.
No hay planes frente a posibles hambrunas, no hay visión para orientar a la sociedad hacia su futuro; el medio ambiente está en permanente riesgo.
Estamos enfrentando una transición en donde la conciencia social no está ni preparada ni solidariamente unida. Son problemas de todos y todos deben participar en las propuestas de orientación y solución que se puedan dar.
El hogar será un lugar electrónico. La sociedad se sujetará al “robotismo”. El futuro no será la continuación del presente. La agricultura y la industrialización sólo serán vigentes con alta y sofisticada tecnología.
Tenemos que preparar, en especial a las generaciones jóvenes para la transformación de la sociedad y a la incursión quizá más apasionante de la historia.
Para tratar de explicar cuál es la obligación fundamental de los habitantes de hoy, relato una parte de la poesía de Hartmann von Aue de la que nos habla Nemesio García Naranjo en un discurso a jóvenes universitarios diciendo:
“Una conmovedora poesía bohemia que ha dejado huella profundísima en mi alma, nos pinta a un joven condenado a muerte, que tenía miedo de sucumbir temblando, y a quien su madre volvió a la serenidad con la promesa de obtener el indulto: si mañana – le dijo la madre amorosa– cuando emprendas la fúnebre jornada, me miras en la ventana agitando un velo negro, prepárate a morir po que toda esperanza está perdida. Pero si por el contrario me ves agitando un velo blanco: no tiembles, hijo, aunque el cruel verdugo tu cuello estruje con sañuda mano´”.
“Llega la mañana del suplicio y el joven sale del calabozo sonriente y sereno porque advierte que en la ventana del hogar está su madre agitando un velo blanco: se inicia el lúgubre cortejo, y él sonrojado y tranquilo avanza con paso firme y seguro. Los verdugos lo conducen al patíbulo; Pero él continúa con una mañana en los ojos y con alborada en la frente porque el velo blanco no ha desaparecido de la ventana de su madre.
“Asciende sin inmutarse el último peldaño de la fúnebre escalera y cuando los verdugos colocan la soga sobre su cuello, clava todavía su mirada primaveral, soñadora y confiada en el velo blanco que su madre sigue agitando con ternura… aquella madre cumplió con su deber, no pudiendo salvar a su hijo, se conformó con salvar sus esperanzas y sus ilusiones”.
Yo por eso, os pido maestros ilustres, que hagáis con vuestros discípulos, lo que hizo con su hijo la madre dulce de esta romántica balada, nunca agitéis ante sus ojos atormentados el velo negro que anuncia las tragedias y las desesperanzas poned siempre, ante sus miradas el velo blanco que despierte el valor y resucite el ensueño.
De aquí que tenemos que construir en esas nuevas generaciones una firme esperanza que sostendrá el futuro aún incierto. Unas generaciones nacen –dicen los futurólogos mencionados– para crear una civilización, otras para mantenerla.
Los jóvenes tienen que ser creadores, entender y promover el cambio de todo lo que haya que cambiar, lo petrificado, lo obsoleto, lo que no funcione.
El primer cambio que se debe dar, Es el cambio mental, de entender que se necesita el cambio; si no entendemos esto el cambio podrá darse.pero sin control en beneficio de la colectividad. Es decir estará ausente el humanismo que debe ser la base de toda transformación.
Son tiempos de informarse de lo que puede pasar y de lo que está sucediendo, de los riesgos y beneficios que nos sorprenderán. No serán fáciles los nuevos tiempos.
El futuro está en manos de los jóvenes; los jóvenes tienen la fuerza de toda esperanza; tienen la firme visión de saber, buscan y merecen realizar los sueños que le ofrecen sus primaveras, su ideal es su mejor arma en esta nueva lucha, la victoria y el tiempo los esperan.


