Anselmo Salvador Chávez Capó / Profesor Investigador de la UPAEP
La inflación se define como el aumento generalizado de los precios, fenómeno económico que se presenta cuando hay un desequilibro entre el dinero en circulación y los bienes y servicios disponibles en el mercado, lo cual significa que si los precios suben, es consecuencia de que los bienes disponibles no son suficientes en comparación del dinero en circulación, ya sea porque hay un excedente de circulante o debido a que hay poca oferta de productos y/o servicio.
Los años 80 son una muestra de lo que representa el impacto de la inflación en el nivel de vida de la población, si nos remontamos al periodo de 1982 a 1988 la inflación mínima fue de 51.66% y la máxima de 159.17%, por lo cual significó que el costo del dinero se elevara en algunos caso al 250%, creando en la economía un desajuste muy importante, ocasionando que los salarios nominales comenzaran a presentar una diferencia con los precios de las mercancías, por lo cual estos se transforman en salarios reales.
Se debe señalar que el salario nominal es la cantidad de dinero que recibe un trabajador como remuneración, mientras que el salario real es el salario nominal en relación a los precios.
La diferencia más importante entre ellos, y por la cual se estudia el salario real, es que el salario nominal puede aumentar sin que se incremente su bienestar, es decir, que los precios de los bienes y servicios pueden subir más o en la misma proporción que los salarios nominales.
Por ello, es el salario real el que proporciona de forma efectiva lo que realmente alcanza a adquirir el trabajador con su nómina; el gobierno actual ha presentado una política laboral que tiene como base el incremento al salario mínimo el cual se dio en 2019 en 20%, en 2020 fue de 16% y este 2021 de 15%, sin embargo la brecha salarial es muy amplia considerando como referencia mediados de los años 70.
De acuerdo con información del INEGI, en el primer mes de 2021 el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) registró un alza de 0.86% respecto al mes inmediato anterior, así como una inflación anual de 3.54%.
Se debe considerar que en el mismo mes pero de 2020 las variaciones fueron de 0.48% mensual y de 3.24% anual, el índice de precios subyacente presentó un aumento mensual de 0.36% y anual de 3.84%; por su parte, el índice de precios no subyacente avanzó 2.40% mensual y 2.63% anual; este dato es el más alto desde octubre pasado cuando se reportó una inflación de 4.09%.
Los productos que presentaron el mayor incremento mensual de inflación están relacionados con la energía, ya que la gasolina de bajo octanaje aumentó 6.06%, la de alto octanaje presentó un incremento de 5.35% y el gas doméstico subió un 9.00%.
Dentro de los productos agropecuarios se destacan la papa con 18.84% y el plátano con 12.25%; por su parte, el pollo aumentó 2.81 y la carne de res 0.97%, lo que se vio reflejado en el incremento de precio en las loncherías, fondas, torterías y taqueras que subieron 0.71%.
El proceso inflacionario en México ha sido controlado de manera eficiente los últimos 20 años, considerando que -como ya se señaló– en la década de los 80 y 90 hubo niveles de tres dígitos, situación que actualmente no se presenta, de ahí la necesidad presentar una batalla constante para que se mantenga así, debido a que si se sale de cauce afectaría de manera inmediata a toda la economía, ya que con esta variable el desequilibrio sería estructural; no hay costo económico más alto para una población que la inflación.


