Dr. Anselmo Salvador Chávez Capó
Profesor Investigador de la UPAEP
El pasado 16 de diciembre de 2021 fueron publicadas, en el Diario Oficial de la Federación, reformas a diversos artículos de la Ley del Seguro Social (LSS) y un artículo de la Ley de los Sistemas de Ahorro para el Retiro (LSAR), relativas al sistema de pensiones de contribución definida, enfocándose en incrementar las aportaciones patronales, reducir el requisito de semanas cotizadas, elevar el monto de la pensión garantizada y disminuir las comisiones cobradas por las Afore.
Un comparativo entre la situación actual y la del año anterior muestra las principales modificaciones, así como las ventajas:
De estas modificaciones una de las que empezó a mostrar sus frutos es la disminución de las comisiones a los 0.56%, las cuales –de acuerdo con Luisa María Alcalde, secretaria del Trabajo federal– dejarán en las cuentas de los trabajadores 143 mil millones de pesos adicionales para 2030, sin embargo, como ya se señaló, entre enero y septiembre de 2022 los recursos acumulados para las Afore reportaron pérdidas por 473 mil 795 millones de pesos, debido a la volatilidad financiera que impactó en las Afore, presentando una minusvalía en todo el sistema, de lo anterior Tovar (2022) ofrece su punto de vista con respecto a esta disminución:
1. El concepto de minusvalía está relacionado con el valor del portafolio de cada Sifore, mientras se mantengan los fondos no hay pérdidas, ya que siempre hay la posibilidad de que el activo recupere su valor.
2. Es evidente que los fondos actuales ofrecen un menor rendimiento, debido a que los activos que conforman los portafolios de las Sifores tienen tasas de rendimiento menores en el mediano y largo plazo. En la medida en que los administradores adquieran los activos a las nuevas tasas, que se ofrecen en el mercado, estos recuperaran su valor.
3. Una consideración a resaltar es que las Afores financian al sector privado en México con 1,605,153 millones de pesos y que las bolsas en México y en el mundo han tenido volatilidad, con caídas pronunciadas en algunos títulos. Al analizar, la afectación en la Sifores se determina que es mayor en los fondos generacionales de los más
jóvenes, mientras los fondos de quienes están cerca de jubilarse es menor y es así por la composición de su cartera, la cual presenta una mayor cantidad de fondos en instrumentos de renta fija por su edad, mientras que las de los más jóvenes invierten en fondos de renta variable en una mayor proporción, por lo cual las disminuciones como consecuencia de la volatilidad afectan en su mayoría a estas Sifores.
4. Una observación pertinente es que quienes están en proceso de jubilación poco debe de interesarles estas minusvalías, debido a que con seguridad lo harán a través del IMSS, pues su monto de pensión será mucho mayor y el saldo de su cuenta se entregará a la mencionada institución.
5. Para los que cotizaron a partir de julio de 1997 y su única opción son las Afore, les queda todavía varios años
para reponerse de la minusvalía. Cabe señalar que todos los inversionistas llegan a tener periodos con mermas
en su patrimonio por movimientos en los mercados y por eso es importante la constancia. La lógica es que a los jóvenes les asignan instrumentos de alto riesgo porque obtienen un mayor rendimiento y cuando hay bajas en el mercado tienen tiempo para recuperarse, al ser los fondos de largo plazo.
A manera de conclusión, para elegir una Afore que vaya de acuerdo con el perfil de riesgo deseado, es una potestad del cuentahabiente decidir entre aquellas más agresivas que registran rendimientos altos, pero presentan ajustes fuertes en ciertos lapsos. Bajo este supuesto, hay otras conservadoras en donde su comportamiento resulta menos espectacular en ambos sentidos.
¿De qué dependerá la elección de una Afore?: de su perfil de riesgo-rendimiento, de su aversión al riesgo y, finalmente, de las expectativas hacia el futuro del trabajador.



