@cyberthompson
Facebook y Google lideran la venta de nuestros datos a publicistas y empresas terceras: Facebook, 97%; Google, 84%; Amazon, 31%; Apple, 0%… hasta ahora.
Con las recientes revelaciones de que los gobiernos están espiando a la gente a través de sus televisores, internet, teléfonos y relojes inteligentes, reflexión de entrada: si elegimos renunciar a nuestros datos personales y privacidad por medios sociales, entonces podría volverse irrelevante dicho espionaje de los gobiernos.
Poco a poco nos estamos relajando en la vigilancia auspiciada por países como Estados Unidos, con su programa Prisma y sus agencias de inteligencia, donde todos somos constantemente monitoreados y analizados en secreto; así que cuando te salen, al ver un video en Youtube o posteas un mensaje en Facebook, los comerciales de zapatos o un servicio y tienes que verlo completo para esperar el contenido que pediste, resulta ingenuo pensar que no somos literalmente espiados. Eso sí, somos espiados con nuestro propio permiso expreso, porque así lo disponen las condiciones de uso de WhatsApp o el sistema operativo Android en un teléfono, que muy poca gente lee.
Con el fin de seguir utilizando servicios como Facebook y Google de forma gratuita, el uso de nuestros datos personales es el precio que pagamos los usuarios, y estamos literalmente obligados, si queremos utilizarlos, a que tengan varios centenares de datos de cada uno de nosotros. Así que no hay nada gratis en internet; absolutamente nada.
Mediante el uso de nuestros datos personales, las empresas pueden argumentar que nos están dando una mejor experiencia al cliente y manteniendo el internet en gran medida libre de entrada, pero… ¿qué son exactamente los datos personales?
Los datos personales se pueden dividir en tres categorías distintas:
Datos ofrecidos: contenido creado y compartido por individuos, incluidos sus datos de perfil en redes sociales; contenido que comparte, como qué música y películas les gustan, equipos de futbol que apoyan e intereses generales.
Datos observados: esta información se captura registrando las acciones del consumidor/individuo, como dónde vive, su situación socioeconómica y si está casado o soltero.
Datos inferidos: esta categoría es la de mayor valor práctico. Con los dos primeros tipos de datos, las marcas pueden determinar su sexo, edad, orientación sexual, intereses, situación laboral, pasatiempos, etcétera.
El uso de toda esta información –expresan las compañías de internet– les permite adelantarse a los intereses de los usuarios y ofrecerle bienes y servicios que encajarían en los gustos de la persona específica a la que se dirigen. La verdad, yo pienso que hacen mucho más que eso con nuestros datos.
Hay una realidad: el internet de hoy es muy diferente al internet de hace 10 años que era más libre y menos incisivo hacia la recolección de datos. Hoy, el 50% del internet pasa por seis compañías, Google, Amazon, Alibaba, Tencent, Facebook y Microsoft, que curiosamente son las más avanzadas en inteligencia artificial junto con Apple.
Con billones de piezas de información que se genera hoy, estamos en el período de transición en la historia de internet. Hasta ahora, su uso ha sido en gran parte gratuito y se ha basado en que las personas estén felices de dar su información personal o que no se preocupen o sepan lo suficiente al respecto para evitarlo.
Con los crecientes costos comerciales y el dinero potencial que se puede generar, es probable que en un futuro cercano las cosas sean algo diferentes.
En el futuro, los datos impulsarán todo y serán el producto más valioso del mundo. Como tal, los gobiernos se involucrarán, regularán y controlarán los aspectos de la red mundial por completo, incluida la capacidad de las empresas para aprovecharla y utilizarla para su propio beneficio financiero.
La situación hará que los datos personales se traten como información confidencial a la que no pueden acceder agencias externas (como los datos médicos personales ahora) o los gobiernos exigirán un recorte considerable, lo que obligará a las grandes empresas de internet a diversificar su flujo de ingresos para aumentar los perfiles; es decir, cobrar por servicios “gratuitos”.
Te comparto tips para cuidar tus datos personales en:
Tips para cuidarte en redes sociales en:
Finalmente, te recomiendo mucho que veas con toda tu familia las películas The Great Hack y The Social Dilema; ambas las encontrarás en Netflix.


