Dr. Anselmo Salvador Chávez Capó / Profesor Investigador de la UPAEP
Las remesas se han convertido en la primera fuente de la divisa norteamérica para nuestro país en la historia reciente.
El envío de remesas a México registró un récord en 2020, al totalizar 40 mil 606.6 millones de dólares, y durante el 2021 el importe alcanza ya los 4,047 millones de dólares con fecha de corte al mes de abril.
En un entorno de pandemia y crisis económica en el mundo, este comportamiento es anormal, debido principalmente a la falta de liquidez a nivel global.
¿Cuál es la razón?
El Financiero Bloomberg realizó el foro virtual EF Meet Point Remesas: ¿la salvación de la economía mexicana?, donde diversos especialistas señalaron cuáles eran los factores que habían incidido para este comportamiento, los cuales se muestran a continuación:
De acuerdo con Carlos Serrano, economista en jefe de BBVA México, el impulso fiscal implementado en Estados Unidos es una de las razones por las que se registró el aumento significativo, considerando que hay 4 millones de mexicanos en Estados Unidos que tienen ciudadanía y 3 millones con green card; eso quiere decir que podría haber habido 7 millones de mexicanos que tuvieron cheques de mil 200 dólares derivados de la política fiscal en ese país, considerando que en nuestro país el gobierno decidió no tener ningún tipo de estímulo fiscal para aminorar los efectos de la pandemia.
Asimismo, señaló que los migrantes latinos estaban mejor preparados para una recesión global porque tenían ahorros, lo que les permitió seguir enviando dinero a sus familias.
Por su parte, Manuel Orozco, director del Centro para Migración y Estabilización Económica en Creative Associates International, explicó que las remesas en América Latina crecieron un 6% para los países de la región, considerando que el número de mexicanos en Estados Unidos enviando dinero empezó a crecer desde 2018, debido principalmente a que un alto número de mexicanos que emigra no retorna a México, por lo que son personas que llevan 22 o 23 años de vivir en el país vecino.
Isabel Cruz, directora general de la Asociación Mexicana de Uniones de Crédito del Sector Social, remarcó el papel laboral que cumplieron los connacionales en las actividades que no fueron pausadas durante la pandemia de COVID-19, considerando que no pudieron recluirse, lo que explica los niveles de mortalidad frente al coronavirus, ocasionando que siguieran trabajando y enviando remesas.
El año pasado, no fue posible que las remesas pudieran tener un efecto más que de sobrevivencia, porque los mercados locales en México fueron muy afectados; el “quédate en casa” implicó el cierre de los mercados regionales, que es adonde van los migrantes o las familias de migrantes que viven en las comunidades de origen y producen algo para el mercado; no pudieron tener acceso a esos mercados y muchos de ellos perdieron cosechas, animales, productos, o no pudieron producir artesanías que llevan a esos mercados.
Para contextualizar la importancia de las remesas como parte del ingreso total de los hogares que las reciben, en el caso de México hay 10 millones de hogares que reciben remesas, en un país de 33 millones de hogares. Es decir, prácticamente uno de cada cinco hogares recibe remesas, y eventualmente puede ser mayor; esto es, uno de cuatro hogares, por lo que su importancia es central para el desarrollo de nuestra economía en el mediano y largo plazo.


