@cyberthompson
Si Facebook fuera un país sería la nación con más habitantes del mundo. Piense en esto: India es uno de los que tiene más pobladores, con mil 380 millones, mientras que China es el más grande con mil 440 millones, donde por cierto está bloqueado Facebook y en su lugar se tiene una plataforma similar llamada WeChat, que es más avanzada.
Regresando a Facebook, hoy tiene dos mil 700 millones de usuarios activos mensualmente, es la empresa con más contenido y no genera por ella misma absolutamente ninguno, todo se nutre de los usuarios y negocios. Hoy es una de las empresas más importantes a nivel global y sus plataformas como Instagram, WhatsApp, Messenger y el propio Facebook forman parte importante de la vida de personas y comercios alrededor de todo el mundo.
A pesar de su gran impacto y presencia en nuestro planeta, no se encuentra libre de estar en el ojo del huracán, especialmente desde hace cinco años en que se ha visto involucrada en cientos de escándalos mediáticos 100% culpa de su vorágine empresarial y tecnológica. Estamos hablando de una compañía que cuenta en promedio con 800 piezas de información de cada usuario, con datos proporcionados por nosotros mismos como los demográficos: edad, sexo, nacionalidad, etc., así como una infinidad mayor derivada de nuestro comportamiento correlacionado en sus cuatro plataformas, como cada click, cada like o el tiempo dedicado a ver un video o fotografía, además agréguele que es de las más avanzadas en el mundo en inteligencia artificial, más que cualquier otra nación, excepto quizá China.
Hagamos algo de memoria, en 2017 la empresa de Mark Zuckerberg detectó que una compañía rusa creaba miles de perfiles falsos para apoyar al Kremlin, pagando un sin número de anuncios con el objetivo de tener influencia en las elecciones presidenciales del 2016. El CSO de Facebook, Alex Stamos, máximo responsable de seguridad, así lo reconoció en su momento.
Después de las elecciones presidenciales norteamericanas realizadas en noviembre de 2016, y fruto de las cuales resultó electo como presidente el empresario Donald Trump, se sugirió que las fake news influyeron en el resultado de los comicios. Zuckerberg le restó importancia a las declaraciones negándolas, pero conforme surgió nueva información sobre la posible injerencia rusa, Facebook puso en marcha una estrategia para eliminar la desinformación de su plataforma.
Para 2018 Facebook resultó afectado cuando se hizo público que la consultora Cambridge Analytica había podido acceder a los datos de unos 87 millones de usuarios. Se trataba de información sobre personas que no habían autorizado su uso y que utilizarían después para poner en marcha campañas segmentadas e influir en el voto de los estadounidenses.
Tras comparecer en el senado de Estados Unidos, Zuckerberg aceptó el “error”, reconociendo que no habían hecho “lo suficiente” para proteger los datos de sus usuarios. Ese mismo año, esta red social sufrió un ataque informático que dejó expuestos los datos de 50 millones de seguidores. Después, en diciembre, otro fallo de seguridad dejó sin protección las fotografías de siete millones de miembros.
En 2019 también estuvo en la mira cuando reconoció un problema de seguridad que ponía en riesgo la información de más de dos millones de personas, y por lo que fue cuestionado por medios de todo el mundo sobre si hacía lo suficiente para proteger la información de usuarios alrededor del mundo.
Para el 2020 la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos (conocida por las siglas FTC) presentó una demanda conjunta con los fiscales de 46 de los 50 estados del país contra Facebook, por monopolio. El escrito apunta claramente a dos hechos que recurrentemente han sido puestos en cuestión, como son las compras de WhatsApp e Instagram en 2014 y 2012, respectivamente. Este tipo de conducta daña la competencia, deja a los consumidores casi sin opciones para sus redes sociales y priva a los anunciantes de los beneficios de la competencia.
Hace apenas unas semanas, en octubre del 2021, el servicio de Facebook, Instagram y Whatsapp dejó de funcionar durante más de seis
horas, siendo la caída más importante en toda su historia. Esta falla afectó a millones de usuarios de todo el mundo y no sólo se trató de que las personas dejaran de ver las fotos de sus amigos, sino que fueron afectados miles y miles de negocios que utilizan Facebook, Instagram y WhatsApp para vender y ponerse en contacto con sus clientes y proveedores. Las acciones de la compañía perdieron 4.89% en los mercados bursátiles, al cierre de su cotización, teniendo daños millonarios.
Pero hoy enfrenta un problema mayor conocido como los “Facebook papers”, donde Frances Haugen, quien trabajaba como gestora de productos en el equipo de integridad cívica de esta red social, reveló que ella fue quien filtró una serie de investigaciones confidenciales de la compañía. De entre lo relevante encontramos que Zuckerberg ha sobrepuesto el crecimiento de la empresa por encima de la seguridad de sus usuarios; sabían el daño que genera Instagram en los jóvenes y que han tenido trato preferencial con personajes de gran envergadura del ámbito político, deportivo y artístico cuando violan sus normas.
No todo ha sido miel sobre hojuelas, eso es un hecho. El panorama no parece alentador para Zuckerberg, y si bien es difícil concebir hoy en día un mundo sin sus plataformas, nos pone a reflexionar sobre el hecho de que si la empresa tiene ya demasiado poder o si existe una dependencia demasiado grande para muchas actividades económicas.
¿Será que ha llegado el momento de migrar a otras plataformas y diversificar el mercado de las redes sociales? ¿Cómo serán las nuevas políticas para el tratamiento y protección de datos privados? ¿La plataforma en realidad seguirá siendo segura? El Congreso norteamericano y otras entidades de gobierno pueden cambiar al mandamás de Facebook y hasta obligarlo a vender. Seguramente los meses por venir serán de alta relevancia para esta empresa, que sacará de la manga alguna invención o innovación para embelesarnos como el metaverso, que es un mundo virtual tipo lo que se conoció como Second Life, pero esta vez ayudado de dispositivos y tecnología con realidad mixta, que es la mezcla de realidad virtual y realidad aumentada, en la ecuación todo lo anterior interactuando entre sí.


