Por: Lic. Guillermo Pacheco Pulido
Es relativo
“Cada vez es más difícil explicar cómo funciona el periodismo ante gente que no lo consume, ni le da sentido a estar informado.
En la película que se exhibía, “El informante”, que trata sobre dos héroes del periodismo y de la vida, vi a la gente dormirse y chateando en WhatsApp o Facebook…”
Leonardo Haberkorn, Profesor uruguayo
“Me cansé de luchar contra móviles y WhatsApp”. (Ganaron la batalla los celulares).
Es el título de un artículo que se publicó recientemente en España y México, en donde se dice que el profesor Leonardo Haberkom renuncia a continuar impartiendo su cátedra de periodismo en la universidad de Uruguay.
El autor del texto se dijo que era el profesor mencionado, quien es un magnífico escritor, catedrático y periodista.
El autor de dicha carta de renuncia dijo que eso aconteció en 2015 y que el texto de su carta de renuncia fue sacado de contexto; de publicarse ahora, sin embargo, “supongo que mi nota resucita porque cuento cosas que son vigentes y universales”.
Se señala que el título real de la carta es: “Con mi música y la Fallaci a otra parte”.
Escribió: “Después de muchos, muchos años, hoy di clases en la universidad por última vez.
“No dictaré clases allí el semestre que viene y no sé si volveré algún día a dictar clases en una licenciatura en comunicación.
“Me cansé de pelear contra los celulares, contra WhatsApp y Facebook, me ganaron, me rindo y tiro la toalla.
“Me cansé de estar hablando de asuntos que a mí me apasionan ante muchos que no pueden despegar la vista de un teléfono que no cesa de recibir selfies.
“Claro, es cierto, no todos son así, pero cada vez son más.
“Hasta hace tres o cuatro años la exhortación a dejar el teléfono de lado durante 90 minutos –aunque más no fuera para no ser maleducados– todavía tenía algún efecto, ¡ya no!
“Puede ser que sea yo el que me haya desgastado demasiado en el combate, o que esté haciendo algo malo, pero hay algo cierto: muchos de estos chicos no tienen conciencia de lo ofensivo e hiriente que es lo que hacen.
“Esta semana salió el tema de Venezuela, solo un estudiante en 20 pudo decir lo básico del conflicto. Lo muy básico, el resto no tenía ni la más mínima idea. Les pregunté si sabían que Uruguay estaba en medio de esa tormenta, obviamente ninguno sabía. Les pregunté si conocían quién es Almagro… silencio. A las camadas, desde el fondo del salón una chica balbuceo: ¿no era el canciller? “Así con todo.
“¿Qué es lo que pasa en Siria? Silencio… ¿De qué partido tradicionalmente es aliado el PIT-CNT? Silencio… ¿Qué partido es más liberal o está más “a la izquierda” en Estados Unidos, los demócratas o los republicanos? Silencio… ¿Sabes quién es Vargas Llosa? ¿Alguien leyó alguno de sus libros? No, ninguno”.
(Haberkorn lamenta que los jóvenes no puedan dejar ahora el celular ni aún en clase).
Conectar a gente desinformada con el periodismo es complicado. Es como enseñar botánica a alguien que viene de un planeta donde no existen los vegetales; nos explica en su carta a los jóvenes la incultura, el desinterés y la ajenidad no les nacieron solos.
“Que les fueron matando la curiosidad y que con cada maestro que dejó de corregirles la falta de ortografía, les enseñaron que ahora todo da más o menos lo mismo.
“No quiero ser parte de ese círculo perverso.
“Nunca fui así y no lo seré”.
El periodista y maestro da muchas explicaciones del por qué de su renuncia y agrega que había llevado a sus alumnos a la mítica entrevista de Oriana Fallaci, se habló de la crisis de las Malvinas y los puso en antecedentes de quiénes eran, qué ocurría, cuál era el contexto, pero no consiguió despertar interés alguno; un pibe disparatado sólo mirando su Facebook. “Llegamos a la entrevista, leímos las preguntas más duras e inolvidables. Silencio, silencio, silencio. Ellos querían que terminara la clase, yo también”.
Vale mucho la pena leer la carta en su totalidad, es un documento histórico vigente, trascendental, alguien decía que “es demoledora del sistema educativo, porque se traiciona a los jóvenes”.
A mi criterio, nos demuestra cómo la ciencia y la tecnología vienen avanzando para bien por un lado y para mal por el otro; como comentaba cuando a las nuevas generaciones que no se preparan realmente para su futuro y que se deshumanizan se vuelven reos de sus celulares.
¿Será que no sabemos usar la llamada nueva tecnología, especialmente en el sistema educativo en general?
¿Los celulares le ganarán todas las batallas al futuro?
¿Nos vamos rindiendo de una vez?


