ESCAPADAS
Alejandro Cañedo Priesca
Hoy escribo desde una ciudad del norte de Italia, en la región de Lombardía. Una urbe donde el estilo, los negocios y la sofisticación se entrelazan en cada rincón: Milán. Aquí, la modernidad convive con la elegancia clásica, y basta caminar por su centro histórico para entender por qué es una capital mundial de la moda, del diseño… y del buen vivir.
Por un lado, el imponente Duomo, catedral gótica que impresiona con su bosque de pináculos y su fachada de mármol blanco. Por otro, la famosa Scala, uno de los teatros de ópera más célebres del mundo, donde han brillado las más grandes sopranos y tenores de la historia. Y justo entre ambos, como un puente simbólico entre lo espiritual y lo artístico, la Galería Vittorio Emanuele II: un elegante pasaje comercial del siglo XIX, cubierto por una cúpula de vidrio y hierro, lleno de tiendas lujosas, cafés históricos y una energía especial que invita a perderse entre escaparates y sabores.

Al centro de la Galería, una tradición peculiar llama la atención: el mosaico de un toro en el suelo. Los visitantes —y también los milaneses supersticiosos— giran sobre su talón derecho encima de sus partes traseras, con la esperanza de tener buena suerte… y regresar algún día a esta ciudad.
Pero Milán no es solo historia y compras: es también el epicentro del estilo de vida italiano más moderno. Muy cerca se puede viajar al Lago di Como, refugio de estrellas y sede de la Dolce Vita contemporánea, con sus paisajes de postal, pueblos encantadores y villas majestuosas frente al agua.
Y, claro, también está la gastronomía: risotto alla milanese, preparado con azafrán; ossobuco, tierno y jugoso; y los panettones artesanales que, aunque son símbolo navideño, en Milán se disfrutan todo el año. Los cafés sirven espresso con carácter, y los aperitivos —especialmente en el barrio de Navigli— ofrecen la mejor manera de cerrar el día: entre amigos, con vista a los canales y una copa de vino en la mano.
Milán es industria, sí. Pero también es arte, sabor, diseño y placer. Es Italia en su versión más refinada. Viajemos juntos.



