Rodolfo Rivera Pacheco
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Este fin de semana se llevó a cabo el proceso de renovación de Consejos Distritales del Movimiento Regenación Nacional (Morena) en Puebla y el país, para que surjan a su vez dirigencias estatales, acéfalas formalmente desde hace al menos un par de años. Y lo que salta a simple vista es división interna, previa a la sucesión presidencial (y de nueve gubernaturas, Puebla incluida).
Y tampoco es para alarmarse. Todos los partidos en países democráticos, con posibilidades reales de acceso al poder, cuentan con grupos que pelean los liderazgos para después disputar las principales candidaturas a puestos de elección popular.
Me dan risa las declaraciones de Marko Cortés, líder panista en México, que “los pleitos y acarreo de votantes en Morena muestran un partido en podredumbre, al igual que el partido en el poder en tiempos de Echeverría”. Y no llama al PRI por su nombre… porque ahora da la casualidad de que es su aliado, para vencer al malvado partido en el poder.
Simple cuestión de tiempos y de semántica.
Además, el propio PAN ha tenido divisiones históricas y sus procesos internos tienen todo, menos amabilidad entre sus contendientes. Recordemos cómo se dieron hasta con la cubeta el grupo de Genoveva Huerta contra el de Eduardo Rivera, por la dirigencia estatal el año pasado.
Pero en lo que sí tiene razón Cortés es en el tema de que Morena repite los mismos vicios de los partidos que tanto criticó: el fin de semana hubo acarreo, compra de votos, transporte y lonches para los acarreados, etcétera.
¿Pues no que eran distintos? Si se hubiera dejado libremente a la militancia o simpatizantes acudir a las urnas el sábado pasado ¿se hubieran visto esas inmensas filas? Creo que ni en una elección constitucional se ve tanto elector (claro, hay que decir que hubo sólo dos centros de votación por distrito –40 en el estado–, mientras que en una constitucional hay miles).
En fin. En Morena hay tantos grupos como aspirantes a todos los cargos de elección en 2024 y este es el comienzo real de la contienda. Máxime que dicho partido tiene posibilidades reales de ganar la mayoría de puestos. Por ello, todos quieren tener consejeros que influyan y una dirigencia estatal que apoye. Si Morena no tuviera posibilidades de ganar en 2024 ¿hubiera habido tanto participante el fin de semana pasado? Desde luego que no.
¿A poco en el PES, PRD o PVEM hay tanta ansiedad?
Lo que sí es un hecho es que si Morena disputa con pasión los espacios del Consejo y hay una lucha real por la dirigencia estatal y todo queda ahí y después los nuevos dirigentes son reconocidos por todos los grupos, auguro que Morena lanzará a los mejores abanderados y serán los candidatos a vencer en la constitucional de 2024.
Pero si las pugnas y división no se apagan después de la elección de consejeros, sigue la guerra con heridos y vencidos rencorosos y lanzan candidatos por cuotas de los vencedores… veo venir un enorme conflicto interno que puede culminar con desbandadas de enojados a otros partidos, para ahora ser los más críticos de Morena los mismos que antes defendieron con pasión a la 4T y al presidente AMLO).
Cuéntenme un cuento que no me sepa ya.
Morena y sus liderazgos locales y nacionales tienen en sus manos la victoria en 2024.
Si permanecen unidos. De lo contrario, prepárense, van a tener derrotas monumentales que aún no alcanzan a vislumbrar.
Sobre aviso no hay engaño.


