Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
Sin la capacidad electoral ni los alcances nacionales ni muchos menos la inteligencia ni el olfato del fallecido Rafael Moreno Valle, Ignacio Mier debería comenzar a evaluar la posibilidad de abandonar a Morena, partido en el que cada día tiene menos cabida y comienza a ser un paria, y sumarse al PAN o a Movimiento Ciudadano para solucionar la decadencia que vive su carrera y proyecto político rumbo al 2030.
“Morenacho”, tal parece, es el único en no darse cuenta que es intransitable para la presidenta Claudia Sheinbaum, quien es la principal promotora de la desgracia que cayó sobre Adán Augusto López y sobre todo su grupo político, en el que destaca el oriundo de Tecamachalco; y una de las pocas personas no gratas para el gobernador Alejandro Armenta, quien ha sido más que generoso con su familiar en segundo grado a pesar de que este insista en retarlo y agraviarlo.
Resulta sorprendente que Mier Velazco no aprendió la lección que le dejó el último sexenio.
La soberbia, como lo he mencionado de forma constante, en este mismo espacio es la peor consejera y tiene cegado al senador 128.
Y es que Nachito Mier, como sucedió durante las gestiones de Miguel Barbosa y de Sergio Salomón, ha optado otra vez por la vía de la disidencia, la traición y la indisciplina política para afianzar sus ridículas aspiraciones de convertirse en candidato al gobierno del estado en las muy lejanas elecciones del 2030.
Con Barbosa Huerta, Mier Velazco fue su principal opositor a pesar de ser correligionarios en Morena. Una y otra vez, el expriista desafió y conspiró, junto con Fernando Manzanilla, en contra del entonces mandatario, quien le ganó todas las batallas políticas.
Lo mismo sucedió con Céspedes Peregrina. Moisés Ignacio no solo intentó frenar la unción del hoy director del INM como gobernador sustituo tras la muerte de Barbosa, sino que, también buscó varias alternativas legales para tumbar el nombramiento hecho por el Congreso del estado la noche del 14 de diciembre.
En privado y cegado por la mentira de creerse el “tapado” de AMLO, Nacho Mier siempre menosprecio y minimizó las capacidades de Sergio Salomón de quien se expresaba como un “pueblerino” sin alcances nacionales suficientes para frenarlo en la interna de Morena.
La historia que se contó el 11 de noviembre del 2023 puso a cada uno en su lugar.
Hoy, Ignacio Mier vuelve a cometer el mismo error: enfrentarse al gobernador en turno.
Insisto, resulta increíble que aun en su punto más sombrío y bajo desde que se sumó a Morena, Morenacho le juegue ‘las contras’ a la presidenta Sheinbaum y al gobernador Armenta.
En el pasado se podía entender un poco la soberbia y arrogancia de Mier Velazco, pues pertenecía a uno de los grupos de mayor poder e influencia en Morena (el de Adán Augusto López), que controlaba la Segob, la UIF, la Cámara de Diputados y la dirigencia nacional de Morena, en la figura del nefasto Mario Delgado.
Ahora que este mismo grupúsculo se encuentra al borde de la extinción por los escándalos que pesan sobre los hombros de López Hernández, no hay manera de digerir la actitud mostrado por Mier, quien se encuentra en la orfandad política, vetado por Claudia Sheinbaum y visto como un ingrato por Armenta.
Por esto es por lo que creo que la única alternativa que tiene Nachito para mantener con vida sus moribundas aspiraciones rumbo al 2030 es la de abandonar al Movimiento Regeneración Nacional para sumarse a Acción Nacional o a Movimiento Ciudadano, como en su momento lo hizo Moreno Valle al dejar al PRI para adherirse al PAN y así conseguir la nominación del albiazul como abanderado en las elecciones del 2010.
Cierto como lo es, el extinto Rafael aprovechó varios factores como la caída de Mario Marín y el madrinazgo de Elba Esther Gordillo, así como la victoria de Felipe Calderón para dar el salto hacia Acción Nacional, que en ese momento era un partido bastante competitivo y con amplias oportunidades de arrebatarle al Revolucionario Institucional por primera vez el poder en Puebla.
Además de que Nacho Mier es ínfimamente inferior a Moreno Valle en capacidades, aptitudes y valentía para no solo renunciar a Morena, sino, articular a la oposición, ya sea desde el PAN o desde MC, en la entidad.
Si a Mier le gusta tanto jugar al oposito que se quite de una vez la máscara y lo haga como en su momento lo hizo Moreno Valle.
No haría mal, repito, que Morenacho se vea en el espejo de su exaliado político, quien, dicho sea de paso, fue con el único que se cuadraba y bajaba la mirada.
Pero, de Rafita a Nachito hay un mundo de distancia y diferencia.


