Al pie de la letra
Rodolfo Rivera Pacheco
Nadie en su sano juicio puede justificar la estupidez en forma de abuso sexual que a todas luces cometió el diputado poblano de Morena Saúl Huerta la semana pasada.
No existe justificación alguna para cometer ese tipo de idioteces a sabiendas de que eres un personaje público a quien siempre estarán observando cámaras, testigos y gente, o hasta trampas puntuales de tus enemigos.
Desde luego, no es el único ni el primer político que es presa de sus bajos instintos. Muchos tienen pasados oscuros y pasajes de su vida que prefieren vivir en secreto. Pero sí es de los más brutos para dejarse llevar por sus malsanas pasiones a sabiendas de que siempre puede haber alguien que te denuncie o te sorprenda.
No es el único y tampoco tiene que ver aquí la pertenencia a un partido político, que es la raja electorera que hoy medio mundo quiere sacar. Abusadores y enfermos los hay en todos lados y en todos los partidos, pero unos se saben esconder mejor que otros.
Pero la temporada electoral hace que todos escupan para arriba y quieran traducir cualquier cosa en la pertenencia a un partido. Y el abuso absurdo de Saúl Huerta (pues no tienes por qué estar con un niño que no es nada tuyo en un hotel, en el mismo cuarto, a todas luces reprobable, desde luego que merece un castigo ejemplar, y también está cumpliendo con su consecuencia electorera.
Es el oxígeno que le hacía falta a las campañas de los candidatos panistas, que la verdad no estaban entusiasmando a nadie (o bueno, como a tres). Nadie estaba pelando las campañas de los panistas (de los de Morena tampoco, la verdad), y el asqueroso hecho protagonizado por Saúl Huerta viene a darles tema de campaña, ante la poca creatividad mostrada hasta el viernes.
Hoy todo será lucha contra los abusadores, defensa de los menores, cárcel para los malditos pedófilos y treinta frases más pegadoras.
Aunque nunca vi que denunciaran con tanto ahínco cuando un grupo de senadores panistas (encabezados por Luis Alberto Villareal), en 2014, en Puerto Vallarta, bailaban y manoseaban a prostitutas, después de una reunión plenaria de su bancada. Y tampoco veo que protesten porque varios de sus candidatos actuales están acusados de abusos o violencia familiar.
Y reitero: los hechos protagonizados por Saúl Huerta son abominables y merecen destitución, condena y cárcel.
Pero también vienen como “anillo al dedo” a las desangeladas y sosas campañas panistas en Puebla.
La verdad no sé si cambien las preferencias electorales por éste escándalo. Porque todas las encuestas serias (sí, las mías) traen arriba a los candidatos de Morena por encima de los del PRIANRD. Habrá que ver si el escándalo les pega en preferencias y los candidatos panistas se colocan por arriba. La verdad lo dudo.
Estas son las campañas 2021.
Por cierto, ¿usted sí va a ir a votar? ¿Lo entusiasman los candidatos que hay?
Esto es lo que hay.
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