Erica Rubi Ramírez Martínez
Imagina que te duele mucho el pecho. Un cardiólogo te hace un electrocardiograma, revisa tus signos vitales y te receta un medicamento para estabilizar tu corazón. Luego, otro profesional te ayuda a manejar el estrés, a cambiar tu dieta y a incorporar ejercicio en tu rutina. ¿A cuál le agradecerías más? Probablemente a los dos, porque cada uno hizo una parte fundamental para que te recuperaras por completo.
Algo muy similar pasa con la salud mental. Recientemente, se armó un revuelo en redes sociales por el comentario de una psicóloga que decía que la psiquiatría debería desaparecer. Esto nos da la oportunidad de aclarar algo crucial: en lugar de verlas como enemigas, debemos entender que la psicología y la psiquiatría son compañeras de equipo. Desprestigiar a una en favor de la otra solo perjudica a las personas que más necesitan ayuda.
¿En qué se diferencian? (Y por qué ambas son necesarias)
Pensemos en ellas como dos expertos que abordan un problema desde ángulos distintos, pero igual de valiosos.
· El Psiquiatra, es un especialista en la biología del cerebro es, ante todo, un médico. Después de estudiar medicina, se especializa durante años en entender el cerebro: su química, su genética y su funcionamiento. Su herramienta principal son los medicamentos (psicofármacos). Su misión es crucial: estabilizar los síntomas más agudos. Es como apagar el fuego para que puedas empezar a reconstruir la casa.
· El Psicólogo es un especialista en la mente y las emociones, es un científico de la conducta, las emociones y los pensamientos. Su expertise no es recetar, sino la psicoterapia. A través de la conversación y técnicas específicas, te ayuda a procesar traumas, cambiar patrones de pensamiento dañinos y desarrollar herramientas para manejar la vida. Su trabajo es la reconstrucción de la casa una vez apagado el incendio.
El punto de encuentro: La alianza que cambia vidas
Es cierto que a veces se medica en exceso, y es una crítica importante. Algunos problemas de origen social o traumático no se solucionan solo con una pastilla. Pero de ahí a decir que la psiquiatría sobra es un salto enorme.
La verdadera magia ocurre cuando trabajan juntos. Te pongo un ejemplo real:
María sufría de una depresión profunda que le impedía incluso salir de la cama. Su psiquiatra le recetó un antidepresivo que le dio el «empujón» bioquímico necesario para recuperar energía y concentración. Estabilizó su cerebro, pero la medicación sola no solucionaba los patrones de pensamiento que la llevaron ahí.
Entonces, con esa estabilidad, María comenzó terapia con su psicóloga, juntas, trabajaron en su autoestima, procesaron una pérdida reciente y desarrollaron estrategias para manejar su ansiedad, la psicóloga le dio las herramientas para reconstruirse.
¿Qué hubiera pasado si solo hubiera tenido una de las dos? Con solo el medicamento, el alivio podría haber sido temporal, con solo la terapia, quizás no habría tenido la fuerza mental para empezarla, fue la combinación de ambas lo que le devolvió su vida.
Este es el llamado modelo biopsicosocial: entender que nuestro bienestar mental depende de tres pilares que se conectan: lo biológico (nuestro cerebro), lo psicológico (nuestros pensamientos) y lo social (nuestro entorno). Ningún profesional puede cubrir los tres por sí solo.
Conclusión: menos debate, más colaboración
Desvalorizar más de diez años de formación de un psiquiatra que entiende el cerebro como nadie es un error. Ignorar las críticas sobre la medicalización excesiva, también. El camino no es la cancelación, sino la humildad y la colaboración.
El objetivo final no es que gane la psicología o la psiquiatría el único objetivo que importa es el bienestar de la persona. Y para eso, necesitamos que todo el equipo trabaje unido.
Referencias:
1. British Psychological Society (2018). Power Threat Meaning Framework.
2. American Psychiatric Association (2022). *Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, Fifth Edition.
Contacto Instagram: ericarubipsicologa
La autora es psicóloga.


