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Razones y sinrazones para amar u odiar a AMLO

Crónica Puebla por Crónica Puebla
23 abril, 2021
en Opinión
Razones y sinrazones para amar u odiar a AMLO
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Por: Ramsés Ancira @ramsesancira
Historias para armar la Historia

En un país con 70.9 millones de pobres, según datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, el índice de aprobación del presidente Andrés Manuel López Obrador alcanzaba el 61.6 por ciento el 21 de abril de este año, según las estadísticas de #AMLOTrackingPoll, realizadas por Consulta Mitofsky.

Si tomamos en cuenta que la población mexicana asciende a 128.23 millones de personas, signifi­caría que cerca de 79 millones de mexicanos con­fían en el presidente López Obrador. Aunque ha­bría que considerar que en las encuestas no par­ticipan los menores de edad, y otras variables, sir­ve para tener un indicio de lo que puede ocurrir en las elecciones de junio próximo.

El pasado 19 de abril, el conductor del auto­móvil que me llevaba a la conferencia matutina de López Obrador me preguntó si estaba listo “pa­ra escuchar sus mentiras”. Luego me comentó sus razones para estar molesto con el presidente.

Me dijo que él había sido un honesto y orgu­lloso policía judicial federal. Que un día, estan­do de servicio, su compañero le dijo que iba por un café, que se cuidara mucho porque la zona era peligrosa.

Minutos después escuchó una voz en su inte­rior que le advirtió “¡cuidado!” y esto lo hizo ti­rarse a un costado de la patrulla. Aun así, no pu­do evitar que varias balas se incrustaran en su cuerpo, pero logró sobrevivir a cirugías en diver­sas partes, a pesar de que tiene que tomar medi­cinas por el resto de su vida.

El compañero que fue por el café jamás regre­só. La víctima supone que llegó a un acuerdo con el grupo criminal que lo quería ejecutar. Este con­venio pudo haber sido que le perdonaban la vida, siempre y cuando entregara a alguien a cambio.

A mi relator lo condecoraron, le dieron una indemnización por el atentado que sufrió y lo die­ron de baja con una pensión al 100 por ciento de 24 mil pesos mensuales. Recientemente, sin ra­zón alguna se la redujeron a la mitad.

De lo mismo han sido advertidos ya muchos funcionarios que llevan décadas trabajando en el sector público. No recibirán la jubilación que es­peraban. Ellos forman parte de las personas que no quieren a López Obrador.

La conferencia cotidiana de prensa del presi­dente López Obrador tiene reglas de convivencia que son precisas: el primer mandatario descono­ce qué le vamos a preguntar. Cada representan­te de los medios de comunicación tiene oportuni­dad de exponer dos preguntas, incluso tres, pues se vale la contrarréplica.

El 19 de abril, que tocó la invitación catorce­nal a Los Ángeles Press, medio por el que estoy acreditado, no pude participar porque una re­portera se la pasó enviando y recibiendo men­sajes por celular, antes, durante y después de su participación en las más de dos horas que duró la conferencia. Cuando le tocó hablar y mientras seguía recibiendo instrucciones telefónicas para su ofensiva, consumió 40 minutos, no para cono­cer algo sino para cuestionar al presidente sobre asuntos en los que él no tiene la última palabra.

Para muchas personas, el que se carezca de la mínima cortesía con el presidente, y que este la consienta, solo lo engrandece, pues nunca antes un presidente fue tan tolerante.

No voy a dar mi opinión al respecto, pero sí a reproducir dos tweets que refuerzan el argumen­to: “La estoy viendo @ramsesancira ojalá puedan organizarse y lograr un acuerdo con @JesusR­Cuevas (jefe de prensa de presidencia) para que en caso de que no cumplan se les penalice con la inasistencia por un mes a la conferencia. Para la audiencia esta situación también es insostenible, no hay el respeto mínimo”.

Y este otro: “Qué rara dictadura la de AMLO,

siempre, y sigue dándoles la palabra. En otros tiempos…”

Al salir de la mañanera, frustrado por no ha­ber podido ser portavoz de quienes han sufrido diversas injusticias que me pidieron compartir con el presidente, realicé entrevistas con perso­nas que se encuentran en plantones en el Zóca­lo pidiendo justicia para quienes consideran cul­pables fabricados.

Me dicen que la señora Isabel Miranda de Wa­llace sigue infiltrada en todos los niveles del go­bierno federal. Esto le ha hecho posible someter a juicio a los abogados defensores de sus acusados por la supuesta muerte de su hijo Hugo Alberto, negándoles el más elemental principio constitu­cional del derecho a la defensa.

Que Miranda de Wallace, continúan los en­trevistados, tiene incluso personal a sueldo en la mesa de atención de la Secretaría de Gober­nación y pase libre a los centros federales de re­clusión, cuyos dueños son Genaro García Luna y Carlos Salinas de Gortari (por supuesto a tra­vés de prestanombres) y tiene acceso a ellos para torturar periódicamente a sus acusados, el más reciente de ellos George Khoury Layón, a quien estuvieron a punto de romperle la columna ver­tebral con una golpiza el 29 de marzo de 2021, consentida o posiblemente ordenada por el direc­tor del penal, Julio César Ramírez. Khoury tiene el reconocimiento de preso político por la Secre­taría de Gobernación desde el año 2019.

El presidente López Obrador, hay que recor­darlo, ha informado que estos reclusorios, en los que opera una mafia del poder judicial, cobran hasta medio millón de pesos mensuales por cada detenido, (pese a lo cual la presunta secuestrado­ra que dirige la fundación Alto al Secuestro, tie­ne más poder en ellos que la Secretaría de Gober­nación) la nota entre paréntesis es de acuerdo a los entrevistados en el Zócalo.

La diferencia, opinan los entrevistados, es que en los sexenios anteriores la corrupción estaba en todos los Poderes, el Legislativo, el Ejecutivo y el Judicial, y ahora no. En el presente hay esperan­za de que la cadena de corrupción se reviente. A ellos no les molesta en lo más mínimo que pudie­ra prolongarse dos años la presidencia de Arturo Zaldívar en la Suprema Corte de Justicia.

Comparan con la actuación del ex procurador general de la República Eduardo Medina Mora, quien también se desempeñó como ministro de la Suprema Corte de Justicia y quien, aseguran, formaba parte de una red delictiva, ya que duran­te su gestión al frente de la Procuraduría General de la República y con Marisela Morales al frente de la Subprocuraduría de Investigación Especiali­zada en Delincuencia Organizada, más de 50 per­sonas fueron detenidas con pruebas falsas y de­claraciones de testigos protegidos.

Medina Mora ha sido el único ministro en re­nunciar a la Suprema Corte luego de que la Uni­dad de Inteligencia Financiera detectó operacio­nes en el extranjero por varios millones de libras esterlinas.

Todos los inculpados por Wallace fueron tor­turados durante la gestión de Medina Mora co­mo secretario de Seguridad Pública en el sexe­nio de Vicente Fox, y como procurador general de la República durante la administración de Fe­lipe Calderón.

Para más de 60 de 100 mexicanos, entre los que se encuentran los culpables fabricados, aun­que han visto la enorme corrupción en el parti­do Morena, López Obrador les ha devuelto lo más importante que habían perdido, la esperanza. Co­mo ocurrió con Martin Luther King, Gandhi, o incluso con Luis Donaldo Colosio se puede elimi­nar a un hombre, pero no el ideal que representa.

Etiquetas: AMLOConsejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo

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