Por: Adolfo Flores Fragoso
Algo que llamó la atención a los medios de comunicación estadounidenses fue que el presidente chino Xi Jinping, el ruso Vladimir Putin, el presidente de Filipinas Rodrigo Duterte, el turco Recep Tayyip Erdoğan, el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador y el brasileño Jair Bolsonaro, guardaron silencio después del resultado de las elecciones en las que fue derrotado Donald Trump.
Contrariamente, los políticos y funcionarios europeos que trabajan en temas climáticos –por ejemplo– fueron los primeros en felicitar a Biden, dando la bienvenida a la posibilidad de una mayor cooperación sobre el cambio en las políticas ambientales estadounidenses, uno de los tantos temas prioritarios que marginó Trump.
El primer ministro canadiense, Justin Trudeau, y el presidente francés, Emmanuel Macron, fueron los primeros en felicitar a Biden a través de Twitter, en su hoy virtual triunfo. Trudeau tuiteó que la relación Canadá-Estados Unidos es “única en el escenario mundial” y argumentó que “desea trabajar junto” con Biden y la vicepresidente electa Kamala Harris.
El primer ministro británico, Boris Johnson, también tuiteó sus felicitaciones a Biden, elogiando a la vicepresidente electa Kamala Harris por su “revolucionaria victoria”. Desde mi punto de vista, si le salen bien sus decisiones –y ni al caso mi comentario–, ella será la próxima presidenta de los Estados Unidos.
Pero, retomando el tema, hubo un silencio notable de un grupo selecto de líderes del mundo. ¿Por qué? Porque en realidad, Biden aún no es oficialmente presidente electo, al momento de escribir este artículo. Y que hay además protocolos diplomáticos y políticos para extender una “felicitación”.
En el caso de México, si bien López Obrador está a un nivel de presidente transformador como Porfirio Díaz, Lázaro Cárdenas y Carlos Salinas de Gortari, algo le falta. Y lo que sí le sobra es diplomacia e inteligencia, pese a sus otros muy grandes defectos.
Con Joe Biden –este probable presidente estadounidense de corazón antimexicano, como lo demostró con Obama–, AMLO tendrá que entenderlo y ubicarse. Y actuar, en consecuencia.


