HISTORIAS DE UN JOVEN REPORTERO
Gerardo Ruiz
Aunque por diferentes vías, tanto públicas como privadas, buscan que el gobernador Alejandro Armenta rompa con su antecesor Sergio Salomón Céspedes, la realidad es que en ambos –a pesar de todo y de todos– sigue prevaleciendo la madurez política, la cordialidad y el objetivo común de que Morena se mantenga como el partido hegemónico en Puebla por al menos un sexenio más.
Las muestras de que Armenta Mier y Céspedes Peregrina avanzan en la misma ruta son más que evidentes y también son contundentes. Ni al actual mandatario le interesa declararle la guerra al director del Instituto Nacional de Migración ni el segundo tiene interés de disputarle el poder al primero.
Y es que si algo ha distinguido a Sergio Salomón a lo largo de su carrera pública es su disciplina para respetar jerarquías y su olfato para detectar a tiempo muy bien las circunstancias políticas y saberlas aprovechar.
Por su parte, Alejandro Armenta con el paso de los años se ha convertido en un experto en hacer y mantener alianzas para alcanzar puestos de primer nivel y hoy ostentar el cargo de titular del Ejecutivo poblano.
Insisto, la alianza que Armenta y Céspedes llevan fortaleciendo desde hace años les han dejado réditos más que positivos a ambos, por lo que luce muy improbable y hasta ilógico que en la actualidad se rompa.
Prueba de lo anterior fueron las palabras con las que el exgobernador Sergio Salomón se refirió a Armenta: “él es el jefe político del estado”.
Una frase tan sencilla de entender, pero tan compleja de aceptar para muchos.
Fue justamente esta premisa la que llevó a Armenta Mier a sumar en el 2023 durante la interna de Morena al entonces gobernador Céspedes, quien al inicio estaba apostado por Julio Huerta y luego tuvo que cambiar de alfil por Olivia Salomón, quien era la ‘carta marcada’ de Claudia Sheinbaum.
La alianza, que hoy es invencible, entre Armenta y Sergio Salomón dio sus primeros resultados en la ya mencionada elección interna del candidato al gobierno del estado de Morena hace dos años.
Céspedes, con todo el poder político en ese entonces, fue una de las piezas claves para cerrarle el paso a Nacho Mier, quien ya se hacía de la candidatura en la bolsa bajo la gran mentira de ser “el tapado de López Obrador”.
Ambos lograron que la base de Morena le diera la espalda a Mier, así como delegados, líderes regionales, fundadores del partido marrón, alcaldes y legisladores, quienes al final de cuentas operaron en contra del entonces coordinador parlamentario morenista en la Cámara de Diputados.
Ya para las elecciones del 2024, Alejandro Armenta, entonces abanderado de la 4T en la entidad, y Sergio Salomón Céspedes, en el ocaso de su gobierno, demostraron que la suma de dos grandes liderazgos puede arrasar en las urnas, como así sucedió en dichos comicios en los que Morena casi alcanzó la cifra histórica de dos millones de votos y pintó casi en su totalidad el estado con lo colores del movimiento lopezobradorista.
Insisto, no va a suceder que la intriga y la discordia se imponga a la cordialidad y la madurez política que prevalece entre Armenta y Céspedes.
La alianza entre ambos grupos políticos, lo más importantes y poderosos de Puebla en la actualidad, es invencible.
¿Para qué romper algo que está entregando grandes resultados?
Los ‘Morenachos’ y sus voceros pueden esperar sentados.


