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Sobre COVID, pulque, sustitución de importaciones y nuevas esperanzas

Crónica Puebla por Crónica Puebla
12 febrero, 2021
en Opinión
Sobre COVID, pulque, sustitución de importaciones y nuevas esperanzas
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Por: Ramsés Ancira/ @ramsesancira
Historias para armar la Historia

Ni el primer ministro de Gran Bretaña, Boris Yeltsin, ni el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, ni el entonces mandatario de Estados Unidos, Donald Trump, ni ahora Andrés Manuel López Obrador, de México, tuvieron que vacunarse contra la COVID para reponerse de la enfermedad. La lista es larga, pero basten estos ejemplos para que sea válido preguntarse ¿será que existen alternativas a la importación de vacunas para lidiar con la pandemia?

No hay que ser aficionado a las teorías conspira­cionistas para recordar que, antes del confina­miento, se produjeron en Chile enormes manifes­taciones por el cambio de la Constitución, que per­manecía sin cambios desde la dictadura de Pino­chet, y por el alto costo de los estudios superiores, ya que en ese país virtualmente no existe la uni­versidad pública.

En Hong Kong estaban imparables las protes­tas por los proyectos para restringir la autonomía que han gozado de China y por el proyecto de la ley de extradición, presentado por el gobierno de la al­caldesa Carrie Lam; en Francia no cesaban las ma­nifestaciones de los chalecos amarillos y en Méxi­co las realizadas por anarcofeministas eran cada vez más violentas.

Aunque con varias decenas de miles de perso­nas menos, las manifestaciones masivas han vuel­to a presentarse en varias naciones del mundo, así que si en términos jurídicos, “suponiendo sin con­ceder,” el virus hubiera sido una herramienta de control social, ya perdió toda efectividad.

Países como Vietnam (con 90 millones de ha­bitantes), Australia (con poco menos de 26 millo­nes) y Nueva Zelanda (con 5 millones) han regis­trado 35, 995 y 25 muertos respectivamente, du­rante más de un año que ha durado la contingen­cia, de manera que no tienen ninguna prisa por­que los surtan de vacunas. Estas naciones no es­peran a lo que venga del exterior para resolver sus problemas.

Vamos a volver al tema, pero permítame hacer una digresión para fortalecer el punto.

En otro orden de ideas, el colega Francisco Ro­dríguez recordaba en su columna que el pulque fue, durante más de 300 años y hasta mediados del si­glo XX, uno de los productos que más empleos y fortunas produjeron a quienes lo trabajaban.

La ciencia popular, tan buena como cualquier otra pues está basada en la definición de que al se­guir los mismos procedimientos se obtienen los mismos resultados, aseguró que el consumo del pulque revitalizaba la sexualidad de los hombres mayores y aumentaba la producción de leche de las mujeres que amamantaban. Luego supimos que el consumo del pulque favorecía la produc­ción del óxido nítrico, que es el mismo principio que sin querer descubrió Pfizer para fabricar su fa­mosa pastilla azul.

Un distribuidor de pulque que recorría la ciu­dad llevando sus tinacos en una carreta tirada por equinos, decidió un día ponerlo a la venta bajo un techo de láminas en la entrada de la carretera Mé­xico-Cuernavaca. Los paseantes hacían un alto en el camino, compraban el néctar de origen pre­hispánico y en el momento de la venta les regala­ban un taco de chicharrón o algún otro antojito.

El consumo de pulque fue sustituido por el de cerveza y la voz popular acusó al gobierno de fa­vorecer la producción industrial de bebidas espiri­tuosas, en detrimento de las bebidas artesanales. Como quiera, el señor Arrollo se adaptó a la situa­ción, reconvirtió su expendio en un restaurante tí­pico, construyó un lienzo en el que lo mismo se to­reaban vaquillas que se representaban obras clá­sicas como el Don Juan Tenorio y su establecimien­to se convirtió en sitio predilecto de las élites polí­tica y artística de la ciudad.

Dejamos aquí esta historia y volvamos al te­ma del COVID. Un equipo interdisciplinario inte­grado por el médico internista José Luis Gálvez Romero, el doctor en matemáticas Óscar Palme­ros y el investigador Sigifredo Pedraza Sánchez, del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nu­trición Salvador Zubirán, publicó en el Journal of Internal Medicine un estudio que reveló que el tratamiento con ciclosporina en bajas dosis ha­bía logrado reducir la mortalidad de enfermos de COVID, quienes se encontraban en una etapa de moderada a grave.

Cuando se le pregunto al respecto al doctor López-Gatell, casi automáticamente descalificó la investigación mexicana. ¿Será que también está científicamente colonizado?

Ahora es internacionalmente conocido que mientras más pronto se detenga el virus y se evi­te la hiper inflamación, mejores son las posibilida­des de los pacientes para reponerse. Esto es lo que logró el equipo de científicos mexicanos, al combi­nar la ciclosporina con otros dos medicamentos.

Por su parte, el presidente López Obrador dio algunos detalles sobre su tratamiento: (lo que no reveló ningún otro de los mandatarios del mundo que lograron el restablecimiento) se sometió a un procedimiento experimental de científicos del Ins­tituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición. Su recuperación fue tan sorprendente y completa que no faltaron los que pusieron en duda que en realidad estuvo enfermo.

Sin embargo, el Instituto lanzó ahora una con­vocatoria abierta a personas que tengan comor­bilidades, como la que el mismo presidente tie­ne, pues está bajo control de hipertensión, para que sometan al mismo tratamiento, con nuevos medicamentos, los mismos con que fue atendido López Obrador.

Otros estudios realizados por diabetólogos mexicanos establecen que, a los primeros sínto­mas de la enfermedad, los pacientes de COVID de­ben eliminar las harinas refinadas y azúcares pues estos alimentos favorecen la “tormenta de citoqui­nas”, un proceso de inflamación que afecta princi­palmente a los pulmones y los riñones.

En otro estudio realizado en 39 hospitales de Francia, que fue encabezado por el médico siquia­tra Nicolás Hoertel, se encontraron con que me­dicamentos utilizados para el tratamiento de la depresión, “obligando” al cerebro a incrementar la producción de serotonina, también redujeron los procesos inflamatorios, disminuyendo la can­tidad de pacientes que tenían que ser intubados y en consecuencia la mortalidad por COVID.

La comunidad científica y médica está dividida en dos grandes grupos. Los que repiten una y otra vez que “no existe suficiente evidencia” sobre la utilidad de algunos medicamentos y los que con­sideran que todo tiene remedio, menos la muerte, y se arriesgan a experimentar. A este segundo gru­po le podría deber la vida López Obrador.

Entonces tal vez deberíamos confiar más en nuestros científicos y no atenernos solamente a la disponibilidad para la importación de vacunas.

Si el pulque funcionaba para contrarrestar la disfunción eréctil 300 años de que Pfizer descu­briera como producir la pastilla, que mejora los efectos del óxido nítrico para relajar los músculos, ¿por qué no podrían ser los científicos mexicanos quienes descubran otras maneras de lidiar contra el COVID, mientras llega la vacuna?

Bitácoras suplementarias:

1.- Llegó hasta las puertas de mi hogar un jo­ven diciendo que traía un regalo del partido Mo­rena, creo que es legítimo, se trataba de un perió­dico con propaganda. Lo que no me gustó es que empezó a preguntar los nombres de los habitan­tes de la casa. “¿Con qué objetivo?”, se le pregun­tó. “Para informarles del día de la votación”, fue la pueril respuesta. ¿Si el partido está donando la mi­tad de sus recursos para combatir la pandemia de dónde saca el dinero para pagarle a estos promo­tores? ¿O los paga el gobierno? Y si es así ¿cuál es la diferencia con el PRI? ¿Para qué quieren realmen­te saber los nombres?

2.- México en su Memoria es un proyecto de di­vulgación histórica, que se puede encontrar en in­ternet si escribe en su buscador youtube/c/Mexico ensuMemoria hasta ahora tenemos 475 suscrip­tores. Si le gustan los contenidos le agradecemos que se suscriba y los comparta.

 

Etiquetas: covid19Donald Trumpestados unidos

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