PALABRA DE MUJER
Rocío García Olmedo
El período de gobierno 2018-2024 llegó a su fin, dejando en Puebla una marca de incertidumbre política imposible de ignorar.
Desde el inicio, los desafíos fueron evidentes, y los acontecimientos que se desarrollaron marcaron profundamente la historia reciente de la entidad.
La muerte de la gobernadora Martha Erika Alonso, tan solo unos días después de haber asumido el cargo, abrió un capítulo turbulento.
A esto le siguió la provisionalidad de Jesús Rodríguez Almeida, la designación de Guillermo Pacheco Pulido como gobernador interino y, finalmente, el ascenso de Luis Miguel Barbosa.
Esta administración se vio interrumpida por su inesperado fallecimiento en diciembre de 2022.
Este contexto de cambios constantes resultó casi inédito.
Tras la breve administración de Ana Lucía Hill como encargada del despacho, el Congreso de Puebla nombró a Sergio Salomón Céspedes Peregrina como gobernador sustituto.
Durante sus dos años al frente, Céspedes Peregrina demostró ser un líder conciliador, comprometido con estabilizar al estado y generar condiciones de gobernabilidad.
Su enfoque en la unidad y la reconciliación no sólo definió su administración, sino que sentó las bases para la continuidad y la paz social.
En materia de infraestructura, su trabajo dejó una huella tangible, consolidando proyectos clave que beneficiaron a Puebla. Ahora, su futuro en el Instituto Nacional de Migración le plantea nuevos retos en el ámbito federal.
El 14 de diciembre de 2024 marcó el inicio de una nueva etapa para Puebla con la toma de protesta de Alejandro Armenta Mier como gobernador para el período 2024-2030.
Su administración comienza con altas expectativas, un equipo renovado y acompañado por los nuevos gobiernos municipales en funciones en los 217 municipios de la entidad, con la salvedad de aquellos casos en los que habrá elecciones extraordinarias.
Armenta Mier ha delineado seis ejes que guiarán su gobierno: bienestar humano, seguridad, prosperidad, sostenibilidad, transformación e inclusión.
Palabras que resuenan bien en los discursos, pero cuya verdadera relevancia dependerá de su capacidad para traducirlas en acciones concretas.
Con este nuevo sexenio se abren nuevas esperanzas, proyectos y formas de gobernar, un momento crucial para definir el rumbo de Puebla y responder a las expectativas ciudadanas.


