Adolfo Flores Fragoso/ [email protected]
Entre el túnel Lincoln y el de Queens-Midtown, la calle 34 de Manhattan es un emblema de la ciudad de Nueva York.
Tantas historias han pasado.
Escenario de películas, inspiración de escritores –malos y buenos–, restaurantes: trufas, cangrejos, pato, lomo de cerdo Wellington, croquetas, gazpacho, cual botanero poblano.
O no tan bueno en NYC.
Tal vez mienta. Pero no tanto.
Vinos de Australia y Sudáfrica. En aquel tiempo, “exóticos” –los nombraron, según quienes saben y sabían–. Sólo para gente sensible.
Y no tan malos.
En el Hudson Yards renovado, revive algo especial.
Donde tenemos un trompo de carne árabe y al pastor gigantes.
“Trompou”, le dicen ciertos neoyorquinos.
Pese a Biden, estamos presentes con carne al pastor.
O árabe.
Ahí estamos.



