Con la denominación de origen se busca proteger el producto que se cultiva de forma tradicional en el estado y que tiene propiedades particulares
Diana López Silva
El Congreso de Puebla, municipios productores y la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural del estado trabajan de manera conjunta para obtener la denominación de origen del chile poblano criollo ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), para protegerlo contra las imitaciones chinas.
El pasado 3 de julio, el Congreso local aprobó un acuerdo por el que se exhorta a la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural para que, «de conformidad con sus atribuciones y suficiencia presupuestal, implemente las acciones para gestionar ante el IMPI la denominación de origen del Chile Poblano Criollo».
Lo anterior, en el inicio de la temporada del chile en nogada, uno de los emblemas gastronómicos de Puebla, junto con el mole poblano, que también se elabora con chile poblano, en su presentación de chile seco.
PROTAGONISTA DE PLATILLOS EMBLEMÁTICOS
La iniciativa, presentada desde octubre del año pasado por la diputada de Morena Guadalupe Yamak Taja, planteó la necesidad de gestionar la denominación de origen del chile poblano criollo, con el objetivo contribuir al rescate de la tradición agrícola en Puebla y el trabajo de los pueblos originarios, así como atraer inversión extranjera y que prevalezca la forma tradicional de cultivo.
En la exposición de motivos, señaló que hay chiles híbridos producidos con procesos químicos, que se identifican por ser «excesivamente grandes o duros», a diferencia del producto orgánico que crece en las faldas del volcán Popocatépetl.
Con la denominación de origen se busca proteger legalmente el chile poblano local, que se cultiva de forma tradicional y que tiene características particulares, contra productos del extranjero o de otras partes de México.
Busca reconocer también la labor de los agricultores.
Con información de la Secretaría de Agricultura, el cultivo tradicional del chile poblano criollo en combinación con el suelo enriquecido con minerales del Popocatépetl produce un chile de sabor picoso y dulce a la vez.
TRÁMITES, EN MARCHA
Juan Manuel Alonso Ramírez, presidente municipal de San Martín Texmelucan, donde se ubica la junta auxiliar de San Rafael Tlanalapan conocida como «cuna del chile poblano original», celebró la aprobación del Congreso para que el gobierno estatal, a través de la Secretaría de Desarrollo Rural, inicie y acompañe los trabajos para lograr la denominación de origen.
Agregó que, con el respaldo de los diferentes niveles de gobierno –tanto el estatal como el federal– se elaboran los expedientes:
«Espero terminar el proceso en estos meses; estamos armando el expediente completo con todos los requerimientos que nos hacen. sólo es vigilar la secuencia ante las autoridades competentes que en este caso es el IMPI», explicó el alcalde.
Defendió que en Tlanalapan se siembran «los verdaderos y los reales chiles poblanos», pero señaló el riesgo de la presencia en el mercado del chile producido en China.
«Nosotros, además de tener ya la denominación por el Congreso del estado, de Cuna del chile poblano, queremos tener la denominación de origen, para salvaguardar la semilla del chile poblano como patrimonio de nuestro país y obviamente de la humanidad, pero con un registro de Puebla, de San Martín Texmelucan y de San Rafael Tlanalapan; entonces vamos a trabajar duro para sacar todas esas certificaciones».
ORIGEN GEOGRÁFICO
De acuerdo con el IMPI, la denominación de origen representa el vínculo entre el producto y la zona geográfica de la cual es originario, siempre y cuando su calidad, características o reputación se deban exclusiva o esencialmente al origen geográfico de las materias primas, los procesos de producción y los factores naturales y culturales que inciden en el mismo.
Puebla actualmente cuenta con tres denominaciones de origen: la talavera, la vainilla y el mezcal.
Sixto Palomares, productor de Tlanalapan, explicó que las diferencias entre el chile poblano y el que viene de China son notables, ya que el chino es uniforme, como hecho con molde, brilloso, grueso, liso y limpio.
Mientras que el poblano original es menos uniforme, más delgado, «al tostarlo huele a una cuadra» y lleva arena.


