Álvaro Ramírez Velasco
En medio de la pandemia del COVID-19 y sus crisis, de salud y económica, que “son la prioridad”, el reloj electoral no se detiene y encuentra al Movimiento Regeneración Nacional (Morena) con retraso y embebido en sus disputas internas, mientras sus adversarios están en una ruta clara hacia 2021, incluso ya diseñando sus estrategias, advierte el senador poblano Alejandro Armenta Mier.
Y lo suelta muy directo: el partido que hoy gobierna el país y el estado va a un proceso de “alta competencia electoral”, en el que sería un “grave error táctico” suponer que los partidos de oposición, principalmente Acción Nacional (PAN) y el Revolucionario Institucional (PRI), están “aniquilados” de antemano.
“No cabe la soberbia en una estrategia electoral, si quieres ganar”, sentencia en entrevista el también presidente de la Comisión de Hacienda y Crédito Público de la Cámara Alta.
La receta para la meta de “ganar todo” en los procesos federal y local del próximo año, que arrancarán formalmente en septiembre y noviembre, respectivamente, está en la unidad y el fortalecimiento institucional, asegura.
Para ello, reflexiona vía telefónica, es indispensable un equilibrio entre sectarios y arribistas, los “puros” y los “nuevos”, bandos que además no saben o no reconocen que los son.
Armenta piensa en un escenario ideal: respeto e inclusión de los líderes, de los fundadores y de la militancia, aprovechando los aciertos de sus gobiernos federal, de Puebla, así como de sus representaciones legislativas y en los municipios.
Luego del arrollador triunfo de 2018 y ahora frente a elecciones sin el hoy presidente Andrés Manuel López Obrador en las boletas, en 2021 se “van a poner a prueba los liderazgos que han construido a Morena; ese es el reto, trascender del movimiento a la vida orgánica e institucional de un partido”, señala.
VISIÓN INCLUYENTE
A cinco años de la obtención del registro, en 2014, Morena enfrentará el reto de la unidad y la inclusión, como primera aduana, dice Alejandro Armenta.
“Primero, unidad interna nacional es básico; unidad interna en Puebla, es básico. A Morena lo hacen las mujeres y los hombres libres que decidimos contribuir al cambio, para lograr la Cuarta Transformación. Ningún partido puede constituirse de manera unipersonal, porque podría llegar a equivocarse en la ruta democrática.
“Ese es el reto: la unidad, reconociendo los liderazgos, a la militancia, a los fundadores. La unidad que debe ser un punto de equilibrio entre el sectarismo y el arribismo. Eso es muy importante para la ruta de Morena, que ni el sectarismo ni el arribismo se apropien del partido”.
—Me viene a la mente la disputa entre los “puros” y los “neomorenistas”, ¿por ahí está el tema?
—El tema es el equilibrio… Un exceso del arribismo puede llevar al fracaso al partido. Un exceso del sectarismo puede llevar al fracaso al partido… Los arribistas no saben que son arribistas y los sectarios tampoco saben que son arribistas”, dice y se desmarca de esas etiquetas. En cambio, subraya su experiencia de 30 años en la vida pública y su afán de contribuir.
Agrega: “necesitamos equilibrios, que no es mediocridad en el esquema operativo de un partido, sino entender que Morena ya gobierna el país, ya gobierna Puebla estado y Puebla municipio y que, si queremos enfrentar con acierto una elección de alta competencia electoral en 2021, necesitamos equilibrio, contrapesos, reconocer los liderazgos.
“El gobernador del estado, desde luego que es fundamental en la vida política del partido, los diputados federales, locales, los presidentes y las presidentas municipales, los senadores, los fundadores, los activistas, todos son fundamentales, si queremos construir una vida, como partido, altamente competitiva, preservar los principios fundamentales del movimiento, pero trascender orgánicamente a una vida institucional, que le permita mantenerse en el poder por la vía democrática”.
LOS DE ENFRENTE Y LA SOBERBIA
—Sus adversarios pareciera que la única vía segura que tienen es uniéndose todos contra Morena. Legal es; ¿qué tan legítimo?
—El fundamento primario es la legalidad y lo pueden hacer. El fundamento estratégico en una campaña es cómo ganar democráticamente y uno de los criterios exógenos en una estrategia ganadora es nunca menospreciar al adversario.
“Escucho voces que estiman aniquilado al PRI y al PAN. Se equivocan esas voces que creen que el PRI, el PAN o el PRD están aniquilados. Tienen vida orgánica, antecedentes históricos, militancias consistentes. No estoy alabando se contexto; estoy haciendo un análisis objetivo, crítico.
“El principal error táctico o estratégico de un político en campaña es la soberbia, que no te permite ver el potencial de tus adversarios, sólo te permite potenciar tus propias capacidades. No cabe la soberbia en una estrategia electoral, si quieres ganar”.
—Se ha dicho insistentemente que Morena irá a una elección sin Andrés Manuel en la boleta y eso lo presenta con debilidad, ¿cómo lo adviertes?
—Es un contexto que va a poner a prueba a los liderazgos que han construido a Morena y va a definir con claridad la posibilidad de construir un partido altamente competitivo, que sea capaz de recoger los atributos del gobierno de la República, que sea capaz de rescatar en positivo los atributos del gobierno del estado, de los municipales y de los representantes populares que tiene Morena. Ése es el reto.
“Todo gobierno entra en un proceso de desgaste desde el primer día en que ejerce su responsabilidad. El reto del partido es saber traducir resultados, acciones de gobierno, con apego a la ley, sin cometer fraude electoral, que hoy es delito grave; saber capitalizar las acciones positivas, que las hay, y, en esa lógica, fortalecerse como institución política. Necesitamos vida orgánica y, al tenerla, el partido dejará de depender de una sola representación en su liderazgo…
“Los liderazgos como el del presidente tienen que ser parte de la fortaleza, pero no pueden ser el todo, porque entonces el partido queda sujeto a estos liderazgos y la vida orgánica, a mediano y largo plazos, se cancela.
“Si queremos ser un partido que transforme al país… que genere bienestar a la gente y las justicias tributaria y distributiva, necesitamos un partido que sea de todos y todas, no de unos cuantos”.
— ¿Le da tiempo aún a Morena para construir hacia el 2021 esta vida institucional?
— Estamos cuarto para las 12 en el reloj, por eso esta posibilidad se puede lograr si hay voluntades y si hay unidad. En este momento, ¿de qué hablamos?, de la disputa por las dirigencias (nacional y estatal), en lugar de estar hablando de las estrategias electorales…
“En este momento, mientras nosotros en Morena estamos en el quién en las dirigencias, nuestros adversarios ya están en el diagnóstico sección por sección, ya están haciendo una traza, una ruta política, una línea de tiempo, ya están haciendo mediciones y análisis de perfiles. Ellos ya están haciendo eso.
—¿Les llevan ventaja?
— Porque llevan una vida institucional. Que ésta no se menosprecie, que no se estigmatice, porque es expertiz, experiencia, capacidad, entender la forma y el fondo de la vida pública, es tener escuela… es entender cómo se comporta la antropología electoral, la psicología del poder. Si no lo entendemos así, corremos el riesgo de la extinción, lo digo respetuosamente.
—¿A qué debe aspirar Morena y sus aliados en 2021?
—A ganar. Ningún partido se constituye para perder.
—¿Las metas numéricas?
— Ganar todo.


