Por: Mariana Flores
Una familia completa de Izúcar de Matamoros se contagió de COVID-19, dos son mujeres con discapacidades físicas e intelectuales. No tuvieron apoyos por motivo de la pandemia, porque para este sector de la población no los hay. Guadalupe Flores Fuentes tiene 21 años y padece discapacidad motriz.
En octubre de 2012 su vida cambió por completo. Una malformación genética en el cerebro la inmovilizó en la mitad del cuerpo. Isabel Fuentes Martínez, de 54 años de edad, padece de discapacidad intelectual detectada desde su infancia. Vive con la familia Flores Fuentes desde el fallecimiento de sus dos padres.

El trabajo como docente del padre le permitió hacer sus labores desde casa. Pese a ello, en enero pasado Lupita comenzó con dolores de cabeza, secreción nasal y cansancio. Por sus antecedentes la familia creyó que se trataba de un episodio de crisis.
Pasados tres días comenzó la dificultad para respirar y los dolores de cabeza en los otros cuatro integrantes de la familia, entre ellos Isabel, lo que los alarmó debido a que dos años antes tuvo pulmonía.
Lupita e Isabel recibieron tratamiento médico desde el momento en que los resultados de la prueba de detección revelaron que eran positivas a coronavirus. “Me dio mucho miedo, no podía salir ni al garage de mi casa.
Sólo uno de mis pulmones funciona y yo había leído que eran este tipo de cosas las que podían hacer que me muriera. Me dio miedo morir, me dio miedo”, comentó Lupita. En tanto, Isabel requirió de apoyo de un tanque de oxígeno durante una semana y no fue necesaria la hospitalización.
“No hay programas o por lo menos no en Puebla que apoyen a personas con discapacidades que hayan contraído coronavirus. Nosotros tuvimos que idearnos cómo ayudarlas, primero a comprender la enfermedad y su riesgo de contagio, luego a su recuperación. (…) Es impotencia la que sientes, porque no son como todos y requieren una atención especial, no pueden caminar ni desarrollarse como nosotros”, dijo la señora Cristina Fuentes Martínez, madre de familia y quien estuvo a cargo del cuidado de ambas mujeres y por lo que ella también se contagió.
En Puebla, a la fecha se desconoce la cifra de personas con discapacidad que se contagiaron de COVID-19 o murieron por esta enfermedad.
ADVERTENCIA
El impacto de la enfermedad puede ser mayor en ciertos grupos de la población, especial mente entre quienes no pueden expresarse bien. Un estudio del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) reveló que las personas con movilidad reducida, con problemas para la compresión de la información o con dificultades para expresarse podrían tener un mayor riesgo de infectarse de coronavirus o de otra enfermedad no reconocida.
En tanto, en otros casos el riesgo de infección o que se desarrolle la enfermedad es mayor debido a sus afecciones subyacentes. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), los adultos con algún tipo de discapacidad son tres veces más propensos a tener enfermedades cardiacas, accidentes cerebrovasculares, diabetes o cáncer.



