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Sin ellos, estamos condenados

Crónica Puebla por Crónica Puebla
13 abril, 2022
en Opinión, Sin categoría
Sin ellos, estamos condenados

AGENCIA ENFOQUE

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Por: Dr. José Manuel Nieto Jalil/ Director del Departamento Regional de Ciencias en la Región Centro-Sur. Tecnológico de Monterrey Campus Puebla

La Comunidad Europea acaba de autorizar el consumo de diferentes insectos tales como gusanos, saltamontes y grillos una vez que sus científicos han certificado que es muy segura su ingesta. Los insectos constituyen una fuente de proteína muy importante y contienen ácidos oleicos saludables como el Omega-3 y el Omega-6, además de fibra y minerales como hierro, magnesio, calcio zinc y vitamina B12.

Otras de las características destacadas acerca de esta aprobación se centran en el hecho de que el coste de cultivar insec­tos en granjas es mucho más económico respecto a las granjas de cerdos o vacas, requieren 100 veces menos tierras pa­ra producir la misma cantidad de proteí­na animal, consumen menos agua, para su crecimiento no necesitan de antibióti­cos y no utilizan energía alimentaria para mantener la temperatura corporal por ser animales de sangre fría, por lo que el aho­rro en recursos y emisiones de efecto in­vernadero son considerables y contribu­yen a frenar el cambio climático.

La Organización para la Agricultura y la Alimentación de las Naciones Unidas (FAO) también ha señalado que los insec­tos consumidos como alimento humano tienen un impacto menos negativo sobre el medio ambiente, incluyendo las emisio­nes de gases de efecto invernadero, que la ganadería convencional.

Los insectos son esenciales para la su­pervivencia de casi todos los demás ani­males terrestres y también para las plan­tas, conforman uno de los grupos de or­ganismos más antiguos que viven sobre la Tierra, lo que muestra una capacidad de adaptación y sobrevivencia al entor­no por encima del resto de formas de vi­da animal.

Ellos están involucrados en la inmen­sa mayoría de los procesos ecológicos que se dan en los ecosistemas terrestres y en gran parte de lagos y cursos de agua. De su participación depende el reciclaje de aproximadamente el 20% de la bioma­sa vegetal de la Tierra, siendo también los principales desintegradores de los ca­dáveres animales y excrementos. A es­to se añade que más del 60% de las plan­tas dependen para sobrevivir de los in­sectos polinizadores. Desempeñan roles clave en el ciclo de nutrientes, las cade­nas alimenticias de aves y otros insectí­voros, y son uno de los pilares de nues­tros ecosistemas.

Los insectos han sido un elemento im­portante no sólo por su función en los ecosistemas de tipo terrestre, sino tam­bién por su influencia en las sociedades humanas. Desde los albores de la huma­nidad estos organismos han sido parte de la alimentación, la salud y la cultura de toda la humanidad.

Adicionalmente, forman parte de la medicina tradicional desde hace miles de años. Por ejemplo, las larvas de mosca se utilizan para limpiar tejido muerto en he­ridas, y los productos derivados de la abe­ja, como el propóleo, la jalea real y la miel se utilizan por sus propiedades curativas.

El color natural de los insectos ha sido explotado por distintas culturas durante siglos. Por ejemplo, los aztecas utilizaban el color rojo producido por la cochinilla (carmín), y este insecto sigue utilizándo­se hoy en día como colorante alimenta­rio natural, en cosméticos y como tinte.

Finalmente, la seda, un producto que se obtiene del gusano de seda, lleva siglos utilizándose como un tejido suave, aun­que extremadamente resistente y tam­bién duradero.

Desde un punto de vista científico, los insectos se utilizan como medio para po­der alcanzar numerosos descubrimien­tos. La simplicidad de estos insectos y su parecido genético con nuestra especie los convierten en una herramienta fun­damental para los científicos. Muchos de los conocimientos genéticos se deben a la mosca Drosophila, la mosca de la fruta que, desde hace más de un siglo, constitu­ye un modelo excelente para profundizar en nuestros conocimientos en biología y genética y que hoy en día está relaciona­do con cinco premios Nobel.

Por otro lado, también han inspirado la innovación humana durante muchos años. El biomimetismo (también conoci­da como biomimética, ciencia que estu­dia a la naturaleza como fuente de inspi­ración de nuevas tecnologías innovado­ras) se ha aprovechado de las característi­cas de los procesos y organismos natura­les para desencadenar la innovación, ha utilizado las prestaciones de las colmenas de abejas, las telas de araña y los termite­ros para inspirar el diseño de diversos pro­ductos y procesos.

Sin embargo, el uso generalizado de in­secticidas, la fragmentación de los hábi­tats y el cambio climático suponen múlti­ples amenazas para ellos, y sus poblacio­nes están sufriendo un fuerte descenso.

Según el análisis, más de 40% de las especies de insectos están disminuyendo y un tercio está en peligro de extinción. Su tasa de extinción es ocho veces más rá­pida que la de los mamíferos, aves y rep­tiles. La población total de insectos está disminuyendo a un ritmo de 2.5% anual, lo que sugiere que estas especies podrían desaparecer en un siglo.

La disminución de la población mun­dial de insectos derivada de la guerra quí­mica que se viene dando en la agricultu­ra, donde se usan semillas blindadas con­tra hongos, fertilizantes, pesticidas como los neonicotinoides y herbicidas, como el glifosato, que son baratísimos y que ma­tan todo eliminando en gran medida la cadena trófica y provoca que no haya ali­mento para micromamíferos, lagartijas, serpientes ni pájaros, entre otras especies de este tipo.

De continuar estas prácticas estaría­mos llevando a los insectos al camino de la extinción.

Su desaparición acarrearía un colapso catastrófico de los ecosistemas de la natu­raleza. Necesitamos actuar con urgencia en muchos frentes para frenar este decli­ve. Sin ellos, el hombre desaparecería de la Tierra en poco tiempo.

Etiquetas: aalimentosOmega-3Omega-6

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