Soliloquio
Felipe Flores Núñez
El panorama no parece muy alentador por lo que han exhibido los actores políticos; prácticamente todos, sin distinción, a poco menos de un año para el magno proceso electoral que definirá el futuro del país
Por tanto, en ese malogrado contexto habría que preguntarse cómo está percibiendo la ciudadanía la secuencia de acontecimientos cotidianos, los que lejos de ajustarse a una contienda de ideas, proyectos y posiciones ideológicas, más bien parece una disputa de duros forcejeos y de actos casi circenses que rayan hasta los extremos más absurdos.
Lo que se percibe ahora es un conjunto de ataques, simulaciones y flagrantes violaciones a la ley que en nada contribuyen a una sana contienda electoral, mucho menos a la vida democrática del país.
Veamos si no es así.
El caso más patético lo protagonizó Vicente Fox, quien esta vez fue más allá de su bien conocida y hasta a veces simpática trivialidad.
En su afán de defender a Xóchitl Gálvez y atacar a las “corcholatas” de Morena, el pasado viernes el expresidente subió un mensaje por Twitter que acalambró incluso a la propia aspirante opositora por su tono implícitamente xenofóbico y groseramente discriminatorio.
“Sheinbaum es judía búlgara, Marcelo es fifí francés, Noroña es extraterrestre y Adán Augusto de Transilvania. La única mexicana es Xóchitl”, decía su burdo mensaje que retiró con una tardía disculpa, incluso hasta luego negó ser el autor.
En las mismas redes sociales, a pesar de miles de follows, las reacciones fueron inmediatas y muy desfavorables, acusando a Fox de hostilidad hacia la comunidad judía y de su evidente antisemitismo.
Más prudente, otro usuario le dijo entender que Xóchitl “puede ser nuestra salvación”, pero le advirtió que “este tipo de publicidad no ayuda” y le pidió “cordura y prudencia, al menos por una vez”.
En ese mismo tenor desbordado, el senador de Morena Gabriel García Hernández alborotó la sesión de la Comisión Permanente al subir a tribuna con globos ilustrados por los rostros de Claudio X González, Carlos Salinas, Felipe Calderón y Vicente Fox, así como con una grande figura de dinosaurio para representar a la cada vez más popular senadora Xóchitl Gálvez.
Tras reventar uno a uno de los globos y la botarga de la senadora panista, dijo que todos se desinflaron con sus mentiras, corrupción e influyentismo, mientras que desde las tribunas se escuchaba que “Brozo lo hace mejor”, y el senador Germán Martínez le llamaba “Payasito Lastimita”, además de asegurarle que hará más falta que una aguja para ponchar a Xóchitl Gálvez.
Toda esta representación teatral devino de la acusación que a principios de semana en su conferencia mañanera el presidente López Obrador había formulado contra Xóchitl Gálvez por haber hecho negocios millonarios con diversos contratos con el gobierno, lo cual mostró en imágenes y cifras que sólo la Secretaría de Hacienda puede poseer.
Esa rudeza innecesaria provocó que la aspirante a la candidatura presidencial del Frente Amplio Opositor retara al mandatario a probar sus acusaciones.
“No tiene por donde agarrarme, él tiene miedo por ser una mujer exitosa, nunca me he robado un peso, no me va a encontrar nada, así se meta a mi información del SAT, así viole la ley, como yo le dijera: las mujeres facturamos, que le quede claro, lo dijo Shakira: las mujeres facturan, no lloran, yo no lloro, yo facturo”, le contestó Xóchitl Gálvez a López Obrador.
En sus redes sociales, le advirtió que “si le sorprende que de vender gelatinas me convertí en empresaria, eso es lo que yo quiero que pase con los mexicanos, que más jóvenes se conviertan en empresarios, que más jóvenes estudien ingeniería, que más mujeres salgan adelante para que no las golpeen sus maridos, para que puedan ser independientes, ¿por qué conformarnos con no salir adelante? El presidente me odia porque soy una mujer exitosa, él sólo respeta a las mujeres que lo obedecen y pues yo no”.
A esa trama le siguió la advertencia cautelar del Instituto Nacional Electoral al presidente López Obrador para que no haga referencias directas a los comicios de 2024 y de la aspirante Xóchitl Gálvez.
Y para no citarla a ella de manera directa, el mandatario decidió llamarla ahora sólo como “La señora X”, en una nueva sección de sus conferencias de prensa titulada: “No lo dije yo”.
O sea, más simulación.
Tanto o más como los recorridos por todo el país que hacen los aspirantes de las dos fuerzas políticas ahora en disputa.
Precampañas que no lo son.
Burla a la autoridad electoral que prohíbe además de manera implícita hacer compromisos ante la ciudadanía.
¿No lo fue el ofrecimiento que planteó Claudia Sheinbaum en su gira de este fin de semana en Puebla para continuar con la entrega de programas sociales a fin de consolidar a la 4T y hasta su insinuación de ampliar la carretera hacia Veracruz y un posible ferrocarril que conecte la capital del país con el sureste?
¿Acaso no son simulaciones los miles de anuncios espectaculares y la pinta de bardas de los aspirantes morenistas a lo largo del territorio nacional y que nadie parece saber el origen de su financiamiento?
¿Qué piensan los ciudadanos ante toda esta marabunta de acontecimientos?
Eso valdría bien la pena indagarlo, más allá de las frecuentes encuestas para medir cómo va el posicionamiento de los aspirantes, entre las que destaca, por cierto, la de esta semana en el diario El Financiero, que coloca como puntera en el careo presidencial a Claudia Sheinbaum, con 41 puntos, pero –ojo– la llamada “Señora X” ya se ubica sólo a cinco puntos de Adán Augusto López, a 11 de la exjefa del gobierno capitalino y a 12 de Marcelo Ebrard.
Falta mucho para 2024 y de lo único de lo que hay certeza es que el show continuará.
Ya tuvimos este fin de semana en Puebla a los morenistas Claudia Sheinbaum y a Adán Augusto López. Espectáculos multitudinarios fuera de los tiempos electorales.
Para este martes nos visitará por vez primera la “Señora X”, Xóchitl Gálvez –convertida ya en figura estelar del proceso sucesorio–, y un día después Enrique de la Madrid, ambos aspirantes por el Frente Amplio por México, integrado por PAN, PRI y PRD.
Lo acontecido en la semana que concluye es ilustrativo y, de seguir así, pareciera que llegado el momento la decisión final no la habremos de asumir en las urnas, como debiera ser, sino en la algarabía de unas coloridas carpas.


